Alberto Varela - Crónicas atlánticas
Bajar impuestos
Desespera ver a Pedro Sánchez haciéndose el remolón, a ver si el problema se soluciona solo, y a Yolanda Díaz calladita
A muchos transportistas gallegos no les salen las cuentas. Hay un problema grave cuando es más rentable quedarse en casa o salir a hacer piquetes que poner a circular el camión o la furgoneta.
La situación geográfica de la comunidad es privilegiada para recibir o enviar mercancías por mar, pero el alto precio del carburante es un peaje extra que no pagan otros profesionales más cercanos a Madrid. Son 600 kilómetros en un momento en el que llenar el depósito es un lujo.
Para los pescadores igual. El pescado que se pueda traer en la red no compensa el gasto en gasoil y la consecuencia la vemos estos días en forma de naves amarradas a la espera de mejores tiempos.
Los problemas van del mar a la tierra: para los ganaderos entre luz, cereales y carburante este 2022 es un año a olvidar. Venían ya de una situación complicada, sin posibilidad de repercutir precios al consumidor, pero la invasión rusa de Ucrania ha convertido sus explotaciones en insostenibles.
Cierto que una parte de los condicionantes que influyen en el precio de la energía no dependen del Gobierno, pero hay un instrumento que sí está en sus manos, que es la política tributaria. No se puede esperar ni un día más sin bajar los impuestos que gravan la electricidad o el diésel, por lo menos para los profesionales.
Que si ronda de contactos, que a ver qué hace Europa. Los países de nuestro entorno han tomado ya medidas y desespera ver a Pedro Sánchez haciéndose el remolón, a ver si el problema se soluciona solo, y a Yolanda Díaz calladita, que habría que verla si llega a estar gobernando el PP.
A la Administración le va a costar dejar de recibir los fondos que le vienen en forma de IVA o impuesto de hidrocarburos, pero no queda otra. Al menos de modo temporal, no tiene sentido engordar arcas públicas mientras el sector privado se ahoga. Ni ayudas ni compensaciones, basta con dejar el dinero en el bolsillo del emprendedor no ya para que genere riqueza, sino para seguir trabajando.