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Costa consuma su delación de Camps: El Bigotes entró en Valencia «porque él lo había decidido»

Testifica en el juicio al expresident que tenía amistad y confianza con Álvaro Pérez y que «no le cabe duda» de que conocía que hacía Fitur

La exconsellera de Turismo: «La única indicación que recibí fue potenciar el turismo de la Comunidad Valenciana»

Una ex alto cargo de la Generalitat niega que Camps ordenase contratar con las empresas de Correa

Ricardo Costa en un momento de su declaración por videconferencia ABC
Isabel Vega

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Fue la mano derecha de Francisco Camps en el PP Valenciano, donde llegó a secretario general y portavoz parlamentario, y fue por él que tantos años después, el expresidente de la Generalitat Valenciana ha acabado de nuevo en el banquillo en relación a contrataciones con la trama Gürtel. Ricardo Costa abrió la caja de los truenos desde una sala de vistas del Tribunal Superior de Justicia de Valencia al apuntar a su jefe en 2018 y este martes, como testigo en relación a contratos como el stand de Fitur de la Comunidad Valenciana en un Ifema de nueve años antes, ha mantenido su delación. Ha asegurado que Álvaro Pérez, 'El Bigotes', «trabajaba con el partido y el gobierno porque el presidente lo había decidido».

La de Costa era una de las declaraciones más esperadas de este juicio que se celebra en la Audiencia Nacional desde hace más de seis meses, salpicado por suspensiones encadenadas entre huelgas de funcionarios. A preguntas de la Fiscalía Anticorrupción, ha empezado recordando lo que ya dijo en aquel juicio en el que cambió todo lo que antes había declarado y se decidió a apuntar a Camps, como al difunto ya expresidente de las Cortes Valencianas Juan Cotino. «Una profunda reflexión familiar sobre seguir manteniendo una cuestión que no era cierta o decir la verdad», ha señalado.

Y la «verdad» de Costa choca frontalmente con la de Camps, que afronta dos años y medio de cárcel por aquella adjudicación y que niega tanto haber sido amigo de El Bigotes, cara visible de Gürtel en la Comunidad Valenciana, como haber tenido algo que ver con que su empresa fuese la adjudicataria. La tesis de Anticorrupción es que esa amistad fue el vórtice de la contratación pública en favor de las empresas de la trama en la región.

Lo que asegura Costa va en esa línea. Dice que el entonces presidente de la Generalitat mantenía una relación de «confianza y amistad» con Álvaro Pérez, y que, de hecho, no le pareció «nada extraño» que se mudase a Levante porque se lo hubiese pedido él en 2003, cuando lideraba el Partido Popular en la región. Fue lo que El Bigotes le dijo y también lo que declaró en este juicio, en el que está igualmente acusado.

«En aquel momento fue una afirmación abierta, no le puedo dar un contenido de formalidad de a qué se estaba refiriendo, pero posteriormente es obvio que en Valencia hacía todos los actos del PP porque lo decidía el presidente y que trabajaba con la administración pública valenciana. Entiendo que ese planteamiento que se le hizo o esa oferta de abrir una empresa en Valencia de eventos vendría alineada con todo lo que posteriormente fue realizando», ha contestado.

«El señor Pérez podía pedirle a Camps cualquier tipo de cuestión, no me necesitaba a mi», ha dicho en otro momento de las más de dos horas de interrogatorio por videoconferencia desde una sede judicial en Valencia. Ha subrayado que comió con ambos más de una vez, incluso dentro del Palau de la Generalitat, «hablando de temas personales» y que no sólo no le consta prohibición expresa de que la Presidencia contratase con él, sino «lo contrario»: «Lo que me consta son muchos actos contratados con Orange Market en la administración pública valenciana».

«Se hablaba de cómo estaba organizado Fitur»

En esas comidas, como en otras «reuniones que había de actos muy importantes» para los populares en Valencia, «también Álvaro participaba y exponía cómo iba a hacer las cosas y había algún tipo de conversación cruzada sobre actos vinculados a la administración pública», ha comentado. Porque a Camps, siempre según Costa, le interesaban los detalles de la organización de los actos, que no es lo mismo, ha matizado, que mostrar interés en las adjudicaciones.

Era, además, plenamente consciente de que era Orange Market quien asumía Fitur desde 2004, según su percepción. «No me cabe ninguna duda. He visto en las comidas que se organizaban por la Generalitat Valenciana a Pérez con Camps y no me cabe duda porque en alguna de esas conversaciones se hablaba de cómo estaba organizado Fitur y porque bueno, así me lo trasladaba Pérez», ha comentado.

«En Valencia se trabajaba con Álvaro Pérez -ha profundizado después- e incluso yo recuerdo una cena en un restaurante de un hotel previa a la organización del congreso nacional que iba a ser en Valencia en 2008 donde estaba Camps y estaba yo y cargos a nivel nacional y planteamos que nos gustaría que Pérez y su empresa organizara ese congreso», ha apostillado. Del modo en que se gestaba con la administración pública ha dicho desconocer los detalles, aunque no le parecía extraño que quien montaba los actos de partido contratase también con las instituciones.

Sobre este particular, se ha referido a preguntas de Anticorrupción a la tesis que ya quedó acreditada en ese juicio de 2018 sobre la financiación del PP Valenciano. En este sentido, ha referido tener constancia de que Pérez se quejase de falta de liquidez porque los populares debían dinero a su empresa. «Sobre la parte de la administración pública le dije que ya sabía con quién tenía que hablar, que eran Rambla y Camps», ha asegurado.

«Me dijo: 'yo no voy a ir y tú tampoco'»

También que en un momento dado, él llamó a Camps en presencia de El Bigotes para contarle la situación. «El presidente de forma muy breve me dijo básicamente que le habían dicho que era la única forma de pagar esa deuda y que tenían que hablar con (Vicente) Rambla» -que fue absuelto en el juicio por la financiación irregular-.

Después llegarían las entradas y registros en las sedes del entramado Gürtel en Madrid y una llamada que la Fiscalía ha hecho reproducir en la Sala. Se escucha a un Pérez compungido diciéndole a Costa que traslade al «jefe» que en realidad, está tranquilo. «Lo de hablar con el jefe era el señor Camps con quien tenía (yo) que hablar», ha explicado.

Les quedaba pendiente una invitación personal, no ha sabido matizar si comunión o bautizo, de un hijo de Pérez, pero el caso Gürtel ya estaba en marcha. «Bajando unas escaleras del Palau, Camps me dijo que no iba a ir él y que no fuera yo y personalmente, tampoco me generó.... Yo tenía buena relación con Pérez. En aquel momento podía decir que era mi amigo y entiendo que es por eso por lo que me invitaba, pero entendía perfectamente las condiciones sociales y políticas que se estaban produciendo y no era lo más oportuno asistir a ese evento», ha apostillado.

Milagrosa Martínez: «No me acuerdo de lo que declaré»

Antes de Costa declaraba también como testigo Milagrosa Martínez y los ojos estaban puestos en su comparecencia porque en ese mismo juicio de 2018 donde él apuntó directamente a Camps, ella, que fue condenada, abrió también esa puerta. Refirió que le venían de arriba las decisiones sobre a quién contratar. Era la Consellera de Turismo.

En esta sesión sin embargo, ya no se acordaba de lo que declaró. Anticorrupción daba cuartel, -«estaba usted acusada»- pero en un precario estado de salud y desde una sede judicial en Novelda, ha cerrado del todo esa puerta: «A mi la única directriz que me dio el presidente fue potenciar el turismo de la Comunidad Valenciana por lo que suponía en producto bruto de la propia comunidad».

No le presentó a Álvaro Pérez, no era consciente de que los mismos organizaban Fitur desde hacía cinco años cuando ella llegó al puesto, tampoco de que fuesen quienes se encargaban de los actos del partido. «En la Consellería estaban los equipos técnicos, la propia secretaria general, la subsecretaria... que eran quienes se encargaban de organizar las mesas de contratación y adjudicar y a mi me presentaban las propuestas», ha subrayado.

Costa diría de ella que en una llamada poco antes de que entrase en prisión, donde ha pasado más de un lustro, le insinuó que mientras a unos les iba muy bien, otros que se habían visto obligados a firmar se veían a las puertas de la cárcel. Ella ha mantenido, por contra, que jamás se dio trato de «privilegio» a Orange Market ni se inclinó en su favor ninguna contratación.

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