Análisis
El Congreso ve incongruencias en la reforma de la 'ley mordaza'
Los letrados de la Cámara Baja vuelven a pedir más tiempo para elaborar el informe de la ponencia ante la dificultad de encontrar una redacción coherente dados los múltiples parches acordados por el PSOE y sus socios
La modificación del proyecto de Rajoy se retrasa otra semana

Los errores técnicos recorren la ponencia de la reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana. La letrada de la Comisión de Interior del Congreso, María Rosa Ripollés, se lo comunicó el jueves pasado a los grupos parlamentarios durante la reunión de la ... Mesa de este órgano pidiéndoles, de nuevo, más tiempo para redactar el informe que debe recoger las enmiendas planteadas.
La enorme cantidad de parches que el PSOE y sus socios vienen introduciendo a trompicones desde la pasada primavera ha creado una ristra de incongruencias nada fácil de resolver. Ripollés adelantó que tendría que hablar con los ponentes de los grupos enmendantes para intentar aclarar esas contradicciones y encontrar una redacción coherente. La letrada, firme, intenta evitar que salga adelante otra chapuza legislativa.
El efecto más inmediato es que la reforma de la llamada popularmente 'ley mordaza' se retrasa de nuevo, para trastoque adicional del ya tocado calendario de Pedro Sánchez. El líder socialista quería haber aprobado esta iniciativa en el primer pleno de febrero, el celebrado la semana pasada, y, para ello, PSOE y compañía pidieron a Meritxell Batet en diciembre que habilitara el mes de enero para que pudiera reunirse y aprobarse el texto primero en ponencia y después en la Comisión de Interior.
Pero superada esa marca en el calendario, el cambio de la Ley de Seguridad Ciudadana aún no tiene fecha para debatirse en la comisión donde, dicho sea de paso, ni siquiera está claro que vaya a salir aprobada. La reunión que la Mesa de este órgano celebró el jueves estaba llamada a eso, fijar el día en el que el texto sería visto y debatido por este órgano. Pero la petición de tiempo de la letrada ha dejado en el aire la fijación de cualquier fecha.
A ello se une que con la coalición del Gobierno abierta en canal por la reforma del 'solo sí es sí', el cambio de la 'ley mordaza' es una batalla que los socialistas han tenido forzosamente que aparcar para centrarse en resolver el desastre provocado por una ley que, supuestamente, iba a proteger a las mujeres, pero que ha acabado provocando todo lo contrario.
Las incongruencias de la reforma de la 'ley mordaza' no fueron detalladas por Ripollés, pero deben tener un fondo importante porque esta jurista ya se vio hace más de dos semanas en la necesidad de pedir a los grupos parlamentarios que no cerraran la ponencia el 25 de enero, como tenían previsto, y celebraran una sesión más para poner orden a los trabajos y redactar el informe final con tiempo suficiente. Este documento sigue ahora pendiente de elaborar, casi dos semanas después de que el PSOE y sus socios acordaran cerrar esta fase. Y sin este informe final, la reforma no puede pasar a la siguiente fase.
A este ritmo parece más que evidente que la nueva manifestación convocada por los policías y guardias civiles de Jusapol para el próximo 4 de marzo tendrá lugar con la reforma aún sin aprobar, y con enmiendas que aún podrían introducirse para complicar la labor de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Por ejemplo, rebajar a infracción grave la resistencia a la autoridad utilizando oposición corporal. Es un cambio que han acordado PSOE, Podemos y PNV, pero que no convence a ERC y Bildu, que reclaman más relajación. Esta es una de las cuestiones que podría salir adelante en la negociación de la comisión si el PSOE y los independentistas llegan a un acuerdo que, hoy por hoy, parece más que difícil.
La última baza que han intentado jugar los socialistas ha sido intentar acercar posturas en torno a las pelotas de goma. Pero su oferta se queda muy lejos de lo que reclaman ERC y Bildu. El PSOE solo acepta que el equipo de Fernando Grande-Marlaska analice el empleo del material antidisturbios y establezca un protocolo sobre los casos en los que pueden utilizarse las pelotas de goma. Pero en ningún caso prohibirlas. Y este es un punto esencial para ERC y Bildu.
PSOE y sus socios llevan seis años intentando modificar, sin éxito, la Ley de Seguridad Ciudadana
La otra gran estrategia fallida a la que ha recurrido el PSOE es la presión. Los socialistas han intentado apretar a ERC y Bildu con la idea de que si no ceden, serán los culpables de que la reforma no salga adelante. Pero los independentistas les han devuelto la pelota señalándoles como culpables de convertir en «un mero retoque cosmético» lo que iba a ser una derogación completa.
ERC y Bildu van de la mano y con las elecciones de mayo a la vuelta de la esquina no tienen motivación alguna para transigir en este asunto. Especialmente el grupo de Arnaldo Otegi, habida cuenta de que el autor de la reforma es el partido de Andoni Ortuzar.
Y este es el fondo en el que llevan enredados desde hace seis años socialistas e independentistas. La reforma de la 'ley mordaza' es así la crónica de un cambio atropellado e interrumpido una y otra vez desde que en 2017, con Mariano Rajoy aún en La Moncloa, PSOE y PNV lanzaron sendas iniciativas para llevarla a cabo. Aquel primer intento logró llegar a la fase de ponencia, pero no pasó de allí. Estaba atascado cuando Pedro Sánchez ganó la moción de censura en 2018 y siguió bloqueado cuando convocó elecciones anticipadas en 2019.
En la siguiente legislatura, la de la repetición electoral, el PNV lo volvió a intentar, pero su propuesta ni siquiera llegó a tomarse en consideración. Y en la legislatura actual el grupo vasco volvió a la carga nada más configurarse el Gobierno de coalición, en enero de 2020, para que el horizonte sea igual de incierto que en 2018.
En esta última intentona, la presentación de enmiendas concluyó hace ya más de un año –noviembre de 2021– y la pasada primavera los socialistas intentaron darle un arreón para volver a darse cuenta de que la reforma encallaba en los mismos puntos que hace cinco años. El mismo baño de realidad se están volviendo a dar ahora. Por el camino, más 70 enmiendas parciales para modificar tanto como dos tercios del articulado. Una nueva chapuza marca PSOE-Podemos.
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