Fernando Llopis - El último liberal

En À Punt vieron Gladiator

«Al concurso se presentaron diez candidatos, muchos de ellos con currículos más que interesantes»

Algunos crecimos viendo películas western y peplum. A las primeras, las llamábamos coloquialmente “de indios y vaqueros” y a las segundas, “de romanos”. Cada cierto tiempo vuelven a rodarse películas de estos géneros con mayor o menor fortuna. Uno de los peplums recientes con más éxito, sin duda, fue Gladiator de Ridley Scott , que narra el enfrentamiento entre el general Máximo Décimo Meridio y el malvado emperador Cómodo. Si alguien no ha visto la película, no sigan leyendo, porque aquí va un spoiler. Cómodo, para evitar correr riesgos en la pelea, acuchilla a Máximo previamente, causándole una importante hemorragia, mortal de necesidad. Afortunadamente, y a pesar de estar herido, Máximo consigue matar al malvado emperador.

Salvo que controlara la máquina del tiempo, Cómodo no leyó al soldado español Alonso de Ercilla , quien dijo aquello de “jamás debe menospreciarse al enemigo vivo, pues sabemos puede de una cautela levantarse fuego con que después nos abrasemos”. Imagino que los miembros del Botánic tampoco, pero es probable que sí vieran Gladiator y pensasen que mejor no correr riesgos innecesarios. Digo todo esto porque acaba de finalizar la selección del nuevo director de À Punt, en sustitución de Empar Marco , quien ha dejado tras de sí una audiencia e ingresos publicitarios tan bajos que no los maquilla ni el CIS de Tezanos.

Al concurso se presentaron diez candidatos, muchos de ellos con currículos más que interesantes. Se definieron dos fases para la selección, una primera en la que se decidió filtrar a tres candidatos, entre los cuales el Consejo Rector elegiría finalmente a uno. Es probable que alguien pensase que lo más razonable era asegurarse la victoria final. Pero, habiendo visto Gladiator, prefirieron elegir el modelo de Alonso de Arcilla. Así que, en vez de tres, seleccionaron tan solo a dos, uno cercano al PSOE y un segundo, todavía más cercano. Así evitaban que les pasara como a Cómodo con Máximo y que un tercer candidato independiente les diera un susto con el proyecto presentado.

Ahora que todo ha acabado, uno se queda con la sensación de que quizá habría sido más rápido elegir al director de forma directa , y no hacer perder el tiempo a los profesionales que han presentado su candidatura y su proyecto, y se han puesto en el candelero público sin tener ninguna opción real de alcanzar el puesto.

El nuevo director, una vez ratificado por Les Corts , será Alfred Costa. Personalmente, le deseo la mejor de las suertes. Creo que tiene un currículo lo suficientemente adecuado como para haberse ahorrado las extrañas maniobras en el proceso de selección. Pero ya sabemos que hacer trampas al solitario se está convirtiendo en un clásico para el tripartito valenciano.

El reto al que se enfrenta Alfred Costa es muy complicado al tener que lidiar con un modelo de plantilla que no ha podido elegir y, en general, con una situación muy difícil, porque À Punt apenas está en la mente de los valencianos. Por fortuna para él, su predecesora le ha puesto el listón tan bajo que será prácticamente imposible hacerlo peor.

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