los martes, toros
Verano del 42
El 21 de junio de aquel año, ocho toros para Pepe Bienvenida, Manolete, Pepe Luis Vázquez y Morenito de Talavera. Una tarde del mejor toreo en la arena y pasión en los tendidos, que obligaron a los matadores a una vuelta al ruedo en el día que para muchos fue su consagración

Entre las innumerables tardes de gloria y tensión que se han vivido en la Monumental de Barcelona a lo largo de su historia, hay una temporada estival que por la relevancia de todo lo sucedido puede colocarse entre los días más intensos vividos por los ... aficionados. El verano del 42, hace ya ochenta años, fue uno de esos periodos en donde el coso de la Ciudad Condal fue auténtico foco de atención de la vida social barcelonesa. Triunfos memorables para los anales de la plaza junto a la otra cara de la Fiesta, el dolor de la tragedia. Un verano marcado en oro y rojo para la familia Bienvenida.
El 21 de junio de aquel año, ocho toros para Pepe Bienvenida, Manolete, Pepe Luis Vázquez y Morenito de Talavera. Una tarde del mejor toreo en la arena y pasión en los tendidos, que obligaron a los matadores a una vuelta al ruedo en compañía del empresario Pedro Balañá, Don Pedro, en el día que para muchos fue su consagración. Dos días más tarde, aldabonazo de Ángel Luis Bienvenida ante un novillo de Muriel, quizá su mejor tarde, y el 26 de julio, otra fecha clave en el devenir del coso monumental. Doce toros para Chicuelo, Nicanor Villalta, Pepe Bienvenida, Manolete, Pepe Luis Vázquez y Antonio Bienvenida. La foto de los seis diestros en la barrera con Don Pedro al fondo es una de las imágenes que han hecho historia.
Una historia que acabó de forma dramática cuando el último de la tarde corneó en el vientre al joven Bienvenida, del que ahora se celebra su centenario. La intervención del doctor Olivé le salvó la vida tras días de lucha por salir adelante.
Aún quedaba verano aquel año de 1942. Para la Mercè la triunfal despedida de Marcial Lalanda, y como final de temporada, el 12 de octubre, la reaparición de Antonio Bienvenida, que vestido con el mismo terno del día de la cogida volvió a los mismos terrenos a citar al toro con la muleta plegada. En aquel momento renació como torero.
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