Incendio de Tarragona
«Es terrorífico. Oíamos como en las fincas estallaban los tractores por el fuego»
Impotencia y desolación entre los vecinos de Flix que casi 24 horas después de declararse el fuego aún desconocen si las llamas han calcinado sus terrenos
El incendio de Tarragona, uno de los más graves de Cataluña
Con la imagen clavada en sus pupilas del horizonte tomado por las llamas, los vecinos de Flix apenas han pegado ojo esta noche. Muchos de ellos tienen fincas ubicadas en la zona arrasada por la lengua de fuego y temen lo peor. Lo temen porque aún no tienen la certeza de haber perdido nada.
El hecho de que el fuego siga activo y con fuerza tras arrasar 5.500 hectáreas de terreno y de que las expectativas de punta de calor para la jornada no hagan prever una mejora de la situación mantienen en vilo a los habitantes de esta localidad abrazada por el Ebro.
«El río protege el pueblo»
«El río nos protege. Protege el pueblo», afirma una de las vecinas de la población, abrazada por el Ebro en un espectacular meandro. Sin embargo, la mayoría no saben ver la cara positiva de la tragedia. Es el caso de Pepita Mani , propietaria de una finca ubicada en el perímetro devastado por las llamas . «No he pegado ojo. No nos dejan pasar porque es peligroso. Aún no sé si el fuego me ha dejado sin finca y sin gallinas», afirma la vecina en declaraciones a este diario. Apenas habían sonado las cinco de la mañana cuando, aún sin una hora dormida, decidió salir de su casa e ir a un mirador para comprobar los estragos del incendio .
«Se veía una nube de polvo enorme»
«Se veía una nube de polvo enorme en el pueblo, ahora ya no hay tanto humo», explica Pepita. Le intranquiliza también el hecho de que el día antes su marido «se dejara el riego encendido». «No pudimos ir a cerrarlo pero bueno ahora debe estar todo reventado », apunta.
Rosita, otra de las vecinas de la localidad con una finca en el perímetro del fuego explica a ABC compungida como desde uno de los puntos más altos de la población podían oír estallidos puntuales como consecuencia de la combustión de los tractores que hay en los terrenos. «Es terrorífico, y muy difícil de explicar la tristeza que sentimos en este momento. Cada estallido y humareda negra que vemos se nos encoge el corazón. Son los tractores que les alcanzan las llamas», relata .
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