Las cenas de empresa se mantienen pese a la petición de la Generalitat

Restauradores consultados por ABC apenas han tenido cancelaciones por el repunte de los contagios

Un cliente muestra el pasaporte Covid en un restaurante de Barcelona EFE

Jordi Martínez

La Navidad está al caer y las cenas de empresa en Cataluña siguen siendo una incógnita dada la situación de la pandemia. Europa sigue inmersa en la crisis de la sexta ola, y los distintos gobiernos regionales luchan por su cuenta con medidas más o menos restrictivas .

Por ahora, no parece que esto haya afectado a las empresas , que rehúsan cancelar los eventos navideños que tanto esperan desde hace ya más de dos años. Juan Polip, propietario del bistró Cheri, en Barcelona, confiesa haber sufrido alguna cancelación a última hora, pero no muy «trascendente». Para esas fechas, explica, ya es imposible reservar en el bistró, que cumplirá a «rajatabla » las medidas sanitarias; pero no piensa adoptar ninguna extra -como el aforo máximo en las mesas- porqué después de tantos meses de infortunio «eso sería pegarse un tiro en el pie», lamenta.

Caso similar es el del Ajoblanco, un restaurante de la calle Tuset -también en Barcelona- que asegura que apenas ha notado un incremento en las cancelaciones , pero que ellos sí que limitan el aforo a diez comensales por mesa. Explican a ABC que, «por suerte», las últimas semanas el número de clientes se ha mantenido a pesar de obligación de presentar en la puerta el pasaporte Covid.

Y es que ya han pasado dos semanas desde que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) avalara la decisión del Govern de implementar esta medida en los gimnasios, bares y restaurantes. Sin el pasaporte covid, los no vacunados han visto restringido el acceso a estos recintos, y su presencia se ha limitado a los exteriores y terrazas.

Desde su implementación los índices de vacunación se han disparado, pero muchos restaurantes sufren todavía las consecuencias de la medida. « Es incómodo », confiesa Polip, que a pesar de estar muy a favor de la medida, cree que ésta resiente el tú a tú con el cliente. «El principal problema lo tenemos con los grupos grandes, que por probabilidad, suelen contar con algún no vacunado», explica no sin antes morderse la lengua: «Se les ofrece mesa en la terraza y la mayoría acepta, pero muy de vez en cuando te encuentras con alguien que viene a buscarte las cosquillas».

En efecto, pocos temas han polarizado tanto a la sociedad europea los últimos años como el pasaporte Covid que, según varias encuestas en España y Francia, así como el resultado del referéndum suizo, solo goza del 62% del apoyo popular.

Desde la consejería de Salud de la Generalitat, Josep María Argimon pidió ayer a la población que cancelara los eventos y las cenas de empresa en vista del aumento de contagios y a la espera de los resultados del puente de diciembre. De momento no parece la intención de los empresarios.

Desde el gremio de restauración no creen necesaria la suspensión de las reservas en los bares y restaurantes, y su presidente, Roger Pallarols, ha llamado a la colaboración de los clientes, y los ha animado a «poner las cosas sencillas» y mostrar el pasaporte covid sin complicaciones: «Es evidente que los restauradores no somos policías», ha afirmado. Pallarols ha aprovechado el comunicado para agradecer la «actitud ejemplar» de los clientes que, desde el inicio de la pandemia -hace 19 meses- han mostrado empatía con los restaurantes y «los han apoyado cuando peor estaban».

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