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RUIDO BLANCO

No hay excusas

Negarse a debatir evidencia debilidad. Los debates y entrevistas son un deber democrático

Medirse la falda

Organice una boda

José Antonio Diez, en una imagen de archivo ICAL
Jorge Francés

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No hay excusas para que un candidato se niegue a acudir a un debate electoral. Ni que convoquen uno o siete, aunque no lo organice un medio amigo, sea a tres o a cinco, aunque lo modere un periodista crítico. «Creo que con eso es ... suficiente», decía Isabel Díaz Ayuso estos días cuando anunció que solo participaría en el debate de Telemadrid. Se equivoca. Debates y entrevistas cuantos más mejor. Son los únicos espacios reales para confrontar de verdad las propuestas de cada partido. Los únicos momentos de la campaña donde se puede exigir que rindan cuentas y dejen a un lado fanfarrias y vuvuzelas. Por eso quien aspira a la reelección es lo primero que sacrifica con gusto y una gran dosis de soberbia. Ha obligado García Page en Extremadura a cancelar el debate de TVE, Abel Caballero el organizado en Vigo por la televisión autonómica gallega y Ximo Puig ha declinado la invitación a tres debates en Valencia.

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