Goyo Casado, el cura de pueblo que compone para celebrar la vida
La próxima semana estrenará diez obras de música religiosa para coro y orquesta que empezó a componer durante el confinamiento. «La belleza tiene que tender al bien», afirma este sacerdote vallisoletano

Le gusta que le definan como un «cura de pueblo» y, ciertamente, eso es lo que es, ya que desempeña su ministerio en tres municipios de Valladolid: Renedo de Esgueva (3.800 almas), Castronuevo (300) y Villarmentero (70). Le incomoda hablar de sí mismo y ... de una creación artística en la que plasma su vocación musical, esa que no se entendería sin la sacerdotal. «La belleza tiene que tender al bien, es la única forma de aportar al mundo», explica, en un deseo por dar un significado más profundo a sus composiciones. Con esa idea, y también por necesidad, comenzó a componer en aquella primavera de 2020, cuando el Covid extendió su peor manto de dolor y muerte y se impuso el confinamiento. Goyo Casado recuerda aquellos terribles entierros, casi en soledad, en los cementerios de sus pueblos y en el del Carmen de Valladolid, donde oficiaba como voluntario para los pocos familiares que podían estar presentes en la despedida.
«Necesitaba canalizar lo que estaba viviendo y por la noche me ponía a componer. La música me hacía mucho bien», recuerda. Con un arpa, con la que es un auténtico virtuoso, fue creando melodías a las que puso letra con textos de San Juan de la Cruz, Santa Teresa, San Agustín o Góngora e, incluso, se sirvió del tradicional Ave María y del Regina Coeli. Eran tiempos muy difíciles en los que había dos peligros añadidos: «O te anestesiabas o te desesperabas», así que, para evitarlo, la medicina no era otra que recitar y que fuera surgiendo la melodía. Su objetivo, «llegar al corazón de la gente. La belleza no pide permiso, entra hasta dentro y la música es el arte que más rápido lo hace», confiesa.
El resultado de aquellas creaciones se fue completando y, así, cobraron forma diez composiciones de música religiosa que verán la luz el domingo, 6 de noviembre, en el Centro Cultural Miguel Delibes de Valladolid, el espacio artístico por excelencia de la ciudad. Noventa artistas, entre los quince músicos -algunos de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, integrados en la agrupación musical 'Amigos de San Felipe Neri'- y los coros 'Audi Nos', 'Accademia' y 'Dolce Tormento', a los que se sumarán otros cantantes y 16 hermanas de las Dominicas Misioneras de Santa Rosa de Lima, precisamente las que durante el confinamiento, en aquel marzo terrible, hicieron viral el vídeo en el que salían cada tarde al balcón de su residencia universitaria para animar con sus cánticos y lanzar un mensaje de esperanza.
Las composiciones de Goyo Casado nacen con vocación de futuro como música litúrgica pero también para ser interpretada en conciertos. «No se hace mucha música católica ni hay formación suficiente», lamenta. Sus temas, que podrían parecer complicados para cantar en una misa, «tienen una melodía que se puede seguir fácilmente», asegura. Nada que ver, es cierto, con el fenómeno musical Hakuna, que «ha encontrado un lenguaje nuevo para atraer», aunque cree que «hay fieles para todo». En su caso, «que la gente haya querido cantar y tocar mis temas ya es un regalo», afirma, más aún si ha tomado la forma de concierto solidario cuya recaudación irá a parar a la ONG 'Cesal'.
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