El cuartel general del PP, bajo la sombra de la caja B
La Audiencia Nacional juzga el pago en negro de las reforma de la sede
Cuáles son las posibles localizaciones de la nueva sede del PP
La forma más tangible del pasado que ahora Pablo Casado quiere dejar atrás es el edificio de Génova, 13, donde tocan a mudanza para que la distancia anunciada lo sea también física. El momento elegido no es casual. Este chaflán emblemático de Chamberí protagoniza el juicio que acaba de arrancar en la Audiencia Nacional, trayendo de vuelta todos los fantasmas.
La vista oral empezó el 8 de febrero y tras un par de sesiones, se suspendió por un positivo por Covid. La previsión es reanudar a finales de este mes. En el banquillo se sientan el extesorero Luis Bárcenas, el exgerente del partido Cristóbal Páez y los responsables de la constructora Unifica, que hizo las obras de reforma de Génova, 13, Gonzalo Urquijo y Belén García García, además de una trabajadora. La razón, que el PP se habría ahorrado entre un 8 y un 10 por ciento de la obra pagando un millón y medio de euros con cargo a una caja B que se nutría con donaciones de empresarios.
Sólo se enjuician los delitos relacionados con 880.000 euros de aquel dinero, los pagados en 2008, pues la reforma se desarrolló por tramos entre 2005 y 2010 y los primeros ejercicios están prescritos. En el caso de 2008, por el que las acusaciones populares, que no la pública, piden que se condene al PP por delito fiscal, Unifica reformó la segunda planta, la entreplanta, un despacho de la cuarta y, además, instaló góndolas en la cubierta y arregló la escalera principal, epicentro del edificio.
Ni los constructores ni los representantes entonces del partido declararon a la Hacienda Pública los 880.000 euros pagados en B y manejaron documentación falseada de la liquidación, de acuerdo al escrito de acusación de la Fiscalía Anticorrupción. La pista la dio Luis Bárcenas con sus célebres anotaciones de la presunta contabilidad paralela del partido, pues tirando de ese hilo, los investigadores llegaron hasta el supuesto pago en negro de parte de la reforma de la sede. Pero el protagonismo del extesorero no acaba ahí, pues ha llegado a este juicio con abogado y actitud renovadas: ha reconocido por escrito que parte de la obra se pagó en negro con su participación y ha dicho estar dispuesto a «colaborar» con la Justicia. El primer paso, este juicio, al que no llega con prueba nueva pero sí con ganas de ajustar cuentas. Las sesiones se prevén al menos hasta mayo y la sentencia se demorará. Quizá llegue después de la mudanza.
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