Casado acepta acuerdos en el Congreso pero Sánchez insiste en un pacto global
El presidente del PP reitera su desconfianza en el socialista y pide que el diálogo se realice con «luz y taquígrafos»
Los miembros del Gobierno consultados consideran que el líder de la oposición «no quiere pacto alguno»
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
Seis días después después del bronco debate mantenido a cuenta de la segunda prórroga del estado de alarma por el coronavirus , el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de la oposición, Pablo Casado, volvieron a verse ayer las caras en el Congreso. Mismo escenario pero tono distinto por parte del jefe del Ejecutivo que pareció entender, por fin, que no puede pretender unidad y lealtad para tejer un gran acuerdo de Estado mientras ataca e insulta al jefe de la oposición.
Sánchez huyó de la confrontación con Casado durante la primera sesión de control al Gobierno que el Congreso celebra desde finales de febrero pero el líder del PP dejó ver que el daño ya está hecho y que el cambio de lenguaje de un día no disipa los elevados recelos que ha llegado a generarle el líder socialista.
En este marco, Casado se abrió a negociar con Sánchez pero no un gran pacto global sino acuerdos temáticos separados, y no en La Moncloa sino en el Congreso para contar así «con luz y taquígrafos». Los demás actores a los que quiere incorporar Sánchez participarían en estos acuerdos a través de los órganos parlamentarios existentes: las autonomías a través de la conferencia de presidentes mientras que los sindicatos y empresarios lo harían a través del Pacto de Toledo.
«No le creen ni sus socios»
Casado hizo hincapié en que esta postura es la consecuencia de la falta de confianza que preside su relación con Sánchez. «No nos venda su teatro de guiñoles para que cuando caiga el telón todos seamos responsables de sus errores», espetó al jefe del Ejecutivo. « Ha engañado tanto a tanta gente que ya no le creen ni sus propios socios. Solo le importa el poder. Pero al PP solo le importan los españoles. Esa es la verdadera distancia que nos separa», le espetó en el pleno.
El jefe del Ejecutivo respondió a la propuesta de Casado con calma e ignorando los ataques, pero insistiendo en que lo que necesita tanto España como la Zona Euro es un gran acuerdo para la reconstrucción económica y social una vez se supere la pandemia. Desde esta posición, confió en poder encontrar en este camino al líder del PP «en los próximos días».
Ayer los jefes de gabinete de ambos, Iván Redondo y Pablo Hispán, sí hablaron para intentar cerrar una reunión telemática entre los dos líderes en los próximos días -la fecha exacta estaba ayer pendiente de concretar-. Pero aunque finalmente habra reunión, la relación entre ambos sigue estando muy deteriorada. Tras el debate parlamentario, el PP envió un comunicado en el que advirtió de que su postura no ha cambiado y urgió a buscar «un plan de choque sanitario y económico para evitar más víctimas, enfermos y destrucción de empleos», en lugar de un acuerdo solo a medio plazo. « No hace falta tanta propaganda », censuró, antes de calificar la propuesta de Sánchez de «estrategia de distracción».
El PP reiteró que la voluntad de pacto de Sánchez «no es creíble» tras los insultos que la portavoz socialista, Adriana Lastra, dirigió a Casado el Jueves Santo. El líder del PP sigue sin fiarse de Sánchez, y sospecha que detrás de su interés de pactar, tras ignorarle durante semanas, solo hay un intento de eludir responsabilidades.
Borràs, primera
Y mientras los populares elaboraban y enviaban este comunicado, Moncloa pisaba el acelerador en la búsqueda de ese gran pacto global que intenta Sánchez. Durante la mañana, el equipo presidencial cerró cuatro videoconferencias de una ronda que empezará hoy mismo.
La portavoz de Junts, Laura Borràs, abrirá los contactos hoy a las 12.30 horas y con ella departirá Sánchez durante una media hora ya que a las 13.00 horas tiene prevista la siguiente cita, con la presidenta de Cs, Inés Arrimadas. Ésta lleva varias semanas marcando distancias con Casado y presionando al jefe del Ejecutivo para que emprenda la búsqueda de un gran acuerdo nacional (ver información contigua). A las 13.30, Sánchez se reunirá con Pablo Echenique, portavoz de Unidas Podemos, mientras que a las 16.30 lo hará con Aitor Esteban (PNV).
Con Bildu, el viernes
El presidente del Gobierno continuará la ronda el viernes cuando se reunirá también por vía telemática con el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, y su homóloga en EH Bildu, Mertxe Aizpurua. El equipo de Moncloa también intentó concertar una cita con el presidente de Vox, Santiago Abascal, pero éste volvió a negarse.
En todos los mensajes que trasladó ayer la presidencia del Gobierno se cuidó especialmente de mencionar que seguían las conversaciones con el PP. Por la tarde esta cita seguía sin cerrarse , aunque fuentes del Gobierno insistían en la conveniencia de celebrar esa videoconferencia «cuanto antes», ofreciendo que pudiera celebrarse «mañana (por hoy), viernes o sábado», días rechazados por el PP, que propuso una fecha de la próxima semana.
Tras dos semanas anunciando estos pactos pero sin llamar a la oposición, el Gobierno amolda un nuevo tono y asevera que «no hay ni un minuto que perder» porque «no hay nada más importante que estos encuentros para la reconstrucción».
Sin embargo, este cambio en la comunicación no se acompaña todavía de propuestas concretas, lo que augura un camino plagado de escollos de cara a cerrar pacto alguno. Aún así, miembros del Gobierno consultados creen por el contrario que la propuesta de Casado es «mucho más rígida». Y descartan de plano que ese pueda ser el camino: «Lo que ofrece es nada. No quiere acuerdo alguno»
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