Los claroscuros de la carrera de Trinidad Jiménez

Concejala, ministra, secretaria... la política ha ocupado muy diversos cargos en los que ha levantado polémica

Los claroscuros de la carrera de Trinidad Jiménez ángel de antonio

bea del campo

Ya con 22 años, Trinidad Jiménez lo tenía claro. Por aquel entonces, ya era miembro de Juventudes Socialistas y presidía el Comité de Relaciones Internacionales. Así dio comienzo a una larga carrera política que acabará coincidiendo con el fin de esta legislatura, según ha anunciado la misma Jiménez.

A pesar de haber nacido en Málaga, en las elecciones municipales de 2003, Jiménez se presentó como candidata del PSOE a la alcaldía de Madrid . De un modo similar a Antonio Miguel Carmona (quien se presentó en estos mismos comicios en 2015), la malagueña se tomó muy en serio su campaña electoral y se recorrió todo Madrid en tiempo récord: si el lunes estaba en Leganés, el martes estaba visitando Perales de Tajuña. Algunos, decidieron apodar a esta medida electoral como la «trinimaratón» . También levantó mucha polémica el cartel que el partido usó para la campaña: en él, Jiménez aparecía atabiada con una chaqueta de cuero y con una pose «insinuante». Fue el propio PSOE quien consideró que la críticas tenían razón, que esta imagen no favorecía a la del partido por considerarla «agresiva» y decidieron cambiarla por una en la que aparecía con una americana azul . Además, la oposición usó su acento malagueño para cuestionar si tenía el suficiente «cuajo madrileño». Fuera o no por alguno de estos motivos, lo cierto es que la candidata perdió en estas elecciones y salió vencedor Alberto Ruíz-Gallardón, quien, curiosamente, es su primo .

No fue hasta 2009 cuando José Luis Rodríguez Zapatero, la llamó a filas: se encargaría de la cartera de Sanidad. Este cargo fue, sin duda, el más polémico de todos los que ocupó la política. La crisis de la Gripe A causó el pánico en España y, como responsable de la cartera de Sanidad, tomó la medida de encargar 37 millones de dosis de la vacuna. En aquel momento, se criticó esta actuación, ya que estas dosis no eran suficientes para la vacunación masiva de la población. Ella se defendió: según la OMS no era necesario. Finalmente, España adquirió, por 98 millones de euros, vacunas para proteger al 40% de la población . Como se sabría después, la influencia de la gripe no fue tan alta en el país como se pronosticó y muchas personas se negaron a vacunarse por los efectos secundarios y esto supuso que, en 2010, el ministerio tuviera que destruir unos 4 millones de dosis a los que no les pudo dar utilidad. Y, como cabe suponer, este acto también le supuso críticas a Jiménez.

Durante sus años como ministra de Sanidad se llevó a cabo el endurecimiento de la Ley Antitabaco. Hasta entonces, era algo común fumar dentro de los bares y cafeterías, algo que Sanidad consideraba «perjudicial para la salud». El sector hostelero se le echó encima. «Perderemos 11.000 millones anuales» estimaban los dueños de los locales. Trinidad Jimenez usó entonces los datos que había obtenido Italia (donde la ley ya se había implantado) para tratar de demostrar que los hosteleros de allí no habían perdido dinero, que la gente no había dejado de ir a los bares. Otra de las medidas que se llevó a cabo con esta famosa Ley fue la de añadir imágenes en las cajetillas que causaran impacto en el consumidor y se redujera así el número de fumadores .

También se vio obligada Jiménez durante estos años a dar explicaciones sobre la venta de la píldora del día después sin la necesidad de presentar una prescripción médica. Y, una vez más, usó a Europa como escudo y explicó que en 15 países de la Unión Europea se llevaba haciendo durante varios años y que no hubo «casos adversos» ni «efectos secundarios reseñables» .

Sin haber salido aún del ministerio de Sanidad, Jiménez ya estaba pensando en las elecciones autonómicas de 2011. Presentó su candidatura en las primarias pero tenía un fuerte contrincante: Tomás Gómez, que desafió el poder de Zapatero dentro del partido. Para defender al líder del partido , Jiménez se presentó a estas elecciones, que perdió y que hicieron que las bases del partido se tambalearan.

Sin embargo, Zapatero, cuando realizó la remodelación del Gobierno, volvió a confiar en ella, aunque esta vez le dio la cartera del Ministerio de Asuntos Exteriores. La malagueña cogió el cargo con ganas, como demostró en su debut, que se produjo en un encuentro de la Unión Europea en el que se trató la situación de Cuba. Aunque esta reunión se produjo a puerta cerrada, muchos medios publicaron que la aportación de la nueva ministra de España fue fundamental para convencer a la jefa de Política Exterior de la UE, Catherine Ashton, de que llegase a un acuerdo de cooperación comercial y político con la isla. Asimismo, Jiménez continuó con la labor de su antecesor en el cargo, Miguel Ángel Moratinos, de intentar convencer al país de que liberase a sus presos políticos.

Una vez que el PSOE salió de la Moncloa, Trinidad Jiménez se hizo cargo de la secretaría de Política Social del partido , que mantendrá hasta que termine la legislatura, con el fin de ayudar al secretario general de la formación, Pedro Sánchez, a ser el presidente del Gobierno de la próxima.

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