Los valores sólidos que pueden apuntalar las carteras
Apostar por líderes es una buena estrategia cuando no está claro el rumbo del mercado
Una de las estrategias a tener en cuenta para construir una cartera es apostar por grandes compañías que aporten solidez a la inversión. Valores que presenten un crecimiento continuado en el tiempo pueden convertirse en un refugio especialmente en escenarios como el que deja la crisis sanitaria. «Buscamos compañías que cumplan criterios de negocios muy resistentes, antes y después», apunta Antonio Aspas, gestor y socio cofundador de Buy&Hold. Un equipo directivo «excelente», barreras de entrada «importantes» frente a sus competidores y buenas rentabilidades sobre el capital invertido son algunos de los criterios a seguir que remarca el experto. También que cuenten con valoraciones razonables. La pandemia juega, en este sentido, un factor clave, al haber tenido un especial impacto en determinados sectores que propicia, no obstante, una serie de oportunidades de inversión.
El grupo tecnológico Amadeus es uno de estos valores. Un gigante dormido cuya cotización cae un 25% en el último año y que se deja un 8% en 2021. Sus acciones cotizan en 55 euros frente a los más de 73 en los que se situaba antes del desplome de los mercados por el coronavirus. Amadeus centra su actividad en las reservas aéreas, un segmento que se ha visto particularmente afectado por la caída global de los vuelos. «Es un negocio que es un oligopolio, prácticamente solo hay dos compañías compitiendo. Ofrece márgenes muy altos y crecimiento salvo en circunstancias como la Covid», señala Aspas. Dentro de la bolsa española, el gestor apunta a otro valor líder en su mercado, Vidrala, cuyo negocio consiste en la fabricación de productos de vidrio y que cuenta con una ventaja particular al tener sus fábricas cerca de sus clientes. «El vidrio no es algo que puedas fabricar en zonas de bajo coste y traerlo porque resulta muy caro», valora el experto.
Vidrala cuenta con una posición consolidada en un mercado en el que los principales productores controlan el 80% de la cuota de mercado. En los últimos cinco años el precio de sus acciones se ha disparado más de un 150% hasta su precio actual, en algo más de 95 euros por título.
En cuanto a oportunidades en los parqués europeos, Aspas destaca la tecnológica alemana Sap, cuyo software de gestión empresarial es utilizado por la gran mayoría de cotizadas del Eurostoxx, índice referencia europeo. Las acciones de Sap estaban en máximos históricos hasta el pasado 23 de octubre, cuando la compañía revisó a la baja sus previsiones para los próximos ejercicios y anunció un cambio de rumbo estratégico. En esa sesión, sus acciones cayeron casi un 22%. Una tesitura que incluso aprovechó el presidente de la compañía, Hasso Platner, que adquirió un paquete de 250 millones de acciones en la siguiente jornada. «Su negocio ha caído porque está haciendo la transición para hacer todo a través de la nube», apunta Antonio Aspas, que señala que pese al aumento de costes es un negocio «resistente» y «atractivo» en los múltiplos actuales, por encima de 105 euros por título frente a los 138 euros registrados en su mayor cota histórica de octubre.
En cuanto a la bolsa estadounidense, también existen oportunidades a pesar de los precios más caros debido a los niveles de los principales indicadores de Wall Street, que continúan en 2021 batiendo sus máximos registros históricos. «Estamos centrados en compañías de calidad», apunta Celso Otero, gestor de fondos de Renta 4, que remarca que cuando la tesitura no acompaña «todo el mundo intenta huir» hacia este tipo de compañías. El analista apunta que el balance entre rentabilidad y riesgo es uno de los factores clave a considerar para construir una cartera. Sus recomendaciones incluyen desde compañías del sector alimentario como IFF, centrada en aromatizantes de sabor, o Kraft Heinz, hasta cotizadas de la industria tabacalera como Altria, que presenta una parte negativa al pertenecer a un mercado «que va a la baja». «Juegas con una valoración más atractiva», señala Otero sobre la compañía, cuya cotización cayó un 13% en el último año.
El gestor también propone incluir líderes globales de la industria tecnológica como Amazon o Facebook, que muestran fuertes niveles de crecimiento. Ambas multinacionales comparten una fuerte acumulación de caja y la posición dominante en sus mercados. Sus altos precios, de 3.300 dólares y 265 dólares respectivamente, no deberían ser, sin embargo, un impedimento. «Son valoraciones algo más exigentes pero que se ven compensadas por el fuerte crecimiento», explica Otero, que apuesta por otra tecnológica, TE Connectivity, un fabricante de chips suizo que cotiza en Wall Street. Su negocio tiene dos patas: una dedicada a la verificación de los semiconductores y otra a la robotización, segmentos que presentan un «potencial de crecimiento interesante». Tras hundirse hasta el entorno de los 55 dólares en marzo del año pasado, sus acciones se disparan un 106% hasta los 138 dólares actuales. «Al tener una distribución elevada nos podemos enfrentar al futuro de una manera más consistente», concluye el gestor.
Cola-Cola
Coca-Cola ha caído hasta los 50 dólares, lo que genera una buena oportunidad. «No tenemos dudas de que seguiremos consumiendo Coca-Cola durante 15 o 20 años, nos da mucha tranquilidad», explica Celso Otero, de Renta 4.