Draghi exige profesionales de la banca para presidir las entidades

El BCE realiza entrevistas personales en su sede alemana a los candidatos

María Jesús Pérez

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Aunque su nombre no figuraba en las quinielas de los medios sobre los posibles sucesores de Isidro Fainé en la presidencia de Caixabank, la elección de Jordi Gual , un economista de reconocido prestigio y con una amplia trayectoria tanto en el sector bancario como en la Comisión Europea, ha sido bien recibida, sobre todo, por el Banco Central Europeo (BCE). El organismo presidido por Mario Draghi, hondamente preocupado por las «irresponsabilidades» cometidas por expresidentes de algunas entidades financieras en el pasado –en España, al frente de la gestión de las antiguas cajas de ahorros–, dio su visto bueno al analizar con «pulcritud» y «celo» la experiencia de Gual. Su adecuación al perfil demandado para todos los presidentes de las entidades financieras bajo su supervisión fue definitivo.

Ahora bien, hasta llegar al «ok» del BCE, hubo un laborioso y largo proceso de evaluación del candidato –mejor, de varios candidatos, todos ellos propuestos por Fainé, entre los que había algún que otro nombre «no apto» por ser empresario y no banquero– por parte de las autoridades supervisoras europeas.

Esta fue la razón, según fuentes financieras consultadas por ABC, que demoró hasta el último momento el anuncio del nombre del nuevo presidente «no ejecutivo» de Caixabank. Un nombramiento que, por cierto, aprobará hoy el consejo de administración del banco, justo en el límite «legal» dado por Europa.

Y es que el examen del BCE no deja que cualquier persona, a pesar de contar con amplia experiencia empresarial o excelentes conocimientos económicos, pueda ser presidente de una entidad financiera bajo su paraguas . El organismo que preside Draghi pondera, incluso con excesiva disciplina «germana», los conocimientos financieros del candidato, sus habilidades específicas y experiencia, así como su reputación, la posible existencia de conflictos de interés, la disponibilidad de tiempo para ocuparse del cargo, así como su encaje en los órganos de dirección de la entidad.

Explican fuentes financieras que el proceso arranca con la comunicación de los nombres al banco central del país de la entidad que tendrá nuevo presidente, en este caso, el Banco de España. La entidad que preside Luis María Linde realizó un primer examen para posteriormente someterlo al BCE.

Como último paso, el BCE realiza en su sede alemana, entrevistas personales con las personas elegidas.

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