Fede Valverde
El futbolista total descubre la pólvora
Real Madrid
El uruguayo, en plena racha goleadora, se erige como un hombre capital en el Real Madrid de Ancelotti
El obús de Valverde que abrió la senda del triunfo al Real Madrid

Un violento vendaval sacude con asiduidad la banda derecha del Santiago Bernabéu para el deleite del público. Es el omnipresente Federico Valverde (1998, Uruguay), que pertenece a la estirpe de futbolistas voraces que exaltan a la afición blanca por su insultante velocidad, su ... esfuerzo -y lectura- en el ámbito defensivo, su capacidad para romper líneas en conducción, su disparo de empeine y, desde esta temporada, sus goles. Como dijo Carlo Ancelotti tras una actuación colosal del 'pajarito' en Elche: «Si piensas en un interior moderno, en este momento solo piensas en Valverde». Incluso su compañero Toni Kroos, ídolo en la infancia del uruguayo, le cataloga como uno de los tres mejores jugadores del momento en el panorama mundial. La explosión del joven centrocampista de Montevideo es una evidencia.
Con 24 años, esta es su quinta campaña en el primer equipo del Real Madrid. Pero fue en el curso pasado cuando dejó de ser un jugador tímido y correcto que destacaba más en las ayudas a Carvajal que en labores ofensivas. Siempre estaba y nunca sobresalía, pero en él se intuía un potencial por destapar; un potencial que Zidane vislumbró tras un buen año de cesión en el descenso a Segunda del Deportivo de La Coruña. Tal era su confianza en el uruguayo, que el francés decidió mantenerlo en la plantilla en la campaña 2019-20 en pos de Marcos Llorente, que fue finalmente vendido al Atlético de Madrid. Este movimiento produjo un aluvión de críticas en el seno madridista, siempre reacio a desprenderse de los talentos españoles de la cantera.
Asimismo, pese a Ceballos, Isco u Odegaard, Fede siempre fue uno de los principales recambios de Zidane al trinomio Casemiro-Kroos-Modric; sin embargo, fue con Ancelotti cuando se produjo su destape en la idílica campaña blanca pasada. Valverde, con una edad pletórica donde la juventud adolescente -e inocente- deja paso a una temprana madurez, aprovechó el hueco que dejó Asensio en el extremo derecho para demostrar sus dotes jugando por fuera. Con él en el campo, su equipo ganó Liga y Champions, se hizo un habitual en los onces del italiano y comenzó, al fin, a disparar a portería. La diestra de Valverde pagaba al balón de una forma casi obscena, bruta, seca y bella; pero sus latigazos o reventaban el larguero o se marchaban rozando el poste. Y Fede acabó la temporada con un solo gol (al Barcelona en la Supercopa).
Esta campaña Ancelotti se apostó con él que debía superar los diez tantos y, si este no los alcanzaba, el veterano técnico de Reggiolo dejaba los banquillos. De momento, con sus lanzamientos lejanos ante Barça y Elche ya suma seis, los mismos que en todas sus temporadas anteriores de blanco. El otrora tímido Valverde ya se atreve, tiene la autoestima por las nubes y, como consecuencia, es el todocampista insignia en el equipo que mejor fútbol está haciendo en Europa.
Lo que no ha cambiado en el de Montevideo es su escaso afán de protagonismo. En cada rueda de prensa antepone el colectivo a su individuo, celebra los goles de sus semejantes con ahínco y, cuando no jugó, jamás abrió la boca; trabajó en silencio. Un breve ejemplo de todo lo que es como futbolista destaca en su época en La Coruña. Con escasos 18 años fue elegido el mejor jugador por la afición del Depor por segundo mes consecutivo. Sin embargo, Valverde pensaba que un compañero había sido superior, renunció al premio y se lo entregó a Fabian Schar. Hoy, la máxima esperanza mundialista de la bicampeona Uruguay, es el jugador del mes de septiembre en la Liga.
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