FÚTBOL
'Cuentan las crónicas' que otro fútbol es posible
ENTREVISTA
El escritor jerezano Javier López Menacho publica una novela breve que aborda el universo del fútbol modesto para tratar los grandes temas que gravitan alrededor del mismo
La emigración, la desigualdad y la precariedad, la identificación con los barrios y sus gentes, el trabajo, el drama de las casas de apuestas, la ambición y la vocación están presentes en la obra
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La emigración, la desigualdad y la precariedad, la identificación con los barrios y sus gentes, el trabajo, el drama de las casas de apuestas, la ambición y la vocación por un deporte que, a veces, se convierte en pasión… Todo eso y mucho más tiene espacio en 'Cuentan las crónicas', una novela breve que aborda el universo del fútbol modesto para tratar los grandes temas que gravitan alrededor del mismo.
La obra editada por Rasmia Ediciones cuenta con la firma de Javier López Menacho, un escritor jerezano residente en tierras valencianas. Y en su Jerez natal pudo presentarla este viernes 4 de abril en el Centro Social La Yerbabuena.
- ¿Quién es Javier López Menacho?
- Me defino como un profesional del mundo de la comunicación, aunque siempre me he sentido escritor desde muy pequeño. Toda mi vida ha estado enfocada a la escritura. De hecho hice un máster de creación literaria en Barcelona y 'Cuentan las crónicas' es el noveno libro que saco.
También puedo decir que nací en Jerez de la Frontera en 1982, he vivido en Barcelona durante una década y actualmente resido en Valencia. Eso sí, bajo mucho al sur.
- Y la última de sus obras es 'Cuentan las crónicas'. Cuente algo sobre ella.
- 'Cuentas las crónicas' es una novela breve que aborda el universo del fútbol modesto para tratar los grandes temas que gravitan alrededor del mismo. Esta obra alude mucho a crónicas pasadas y en ella existe la figura de un narrador juguetón, omnipresente y universal, que parece lo sabe casi todo. En mi ficción existe, aunque en la realidad es difícil que pudiera existir. Sabe hasta si un jugador está nervioso en su casa antes de jugar un partido de fútbol.
La narración es muy periodística y aquí lo fabulo teniendo como protagonista al delantero centro de un equipo que ha sido tentado y comprado por la mafia de las apuestas.
- El drama de las casas de apuestas es uno de esos temas que se abordan en el libro, ¿verdad?
- Así es. El tema de las apuestas deportivas me obsesiona. Transversalmente ya lo trato en otro ensayo del año pasado: 'La otra cara de las criptomonedas'. Ahora lo hago desde un punto de vista narrativo y para ello me baso en 'Crónica de una muerta anunciada' y en 'Crónica de un náufrago', de Gabriel García Márquez,
- ¿Y cómo se refleja en 'Cuentan las crónicas'?
- En la novela pongo un equipo que no tiene nombre para que cualquiera se pueda sentir identificado. El equipo busca el ascenso y en el último partido juega con el apoyo de su afición. El delantero sabe que si sube a Segunda, él será difícil que esté la próxima temporada, porque él está jugando en lugar de otro delantero que está lesionado.
El dinero de las apuestas triplica su sueldo y es muy goloso. El ariete se siente en la diatriba durante todo el partido. Y todo esto se narra en una parte real de un partido: primera parte, descanso y segunda parte.
- Cada vez son más los casos que salen a la luz pública.
- Efectivamente. La NBA ya ha suspendido de por vida a un jugador que hacía trampa. Se trata de Jontay Porter, de Toronto Raptors. Ahora hay otro investigado.
A fin de cuentas es algo que ya está ahí y que suceda a gran escala en el mundo del fútbol ya está al caer. El último ejemplo que fue noticia era el de Kike Salas, jugador del Sevilla FC, pero es algo que está ahí presente.
Y ahí está la cuestión: ¿qué puede estar pasando para que esto sea goloso?
- Un problema importante que es necesario atajar.
- Hay conciencia que el fútbol es un negocio, pero me preocupa que en términos de este negocio se estafe a partir de las apuestas. Ahora se regulariza, antes los grandes futbolistas y periodistas deportivos tenían anuncios de apuestas. Ahora ya no pueden.
El target de las apuestas deportivas refleja que son personas muy jóvenes, de veinte años o poco más, que se juegan su dinero y el de sus familiares. Es una ludopatía moderna que hay que solucionar.
Este es mi nuevo libro: CUENTAN LAS CRÓNICAS, una nouvelle editada por @RasmiaEdiciones, un partido de fútbol a tiempo real en la que homenajeo la literatura de García Márquez y hablo sobre ser fiel a uno mismo y sobrevivir a la tentación del dinero fácil.
— Javier López 🇯🇴 (@LopezMenacho) March 18, 2025
Ojalá os guste ☺️⚽💜 pic.twitter.com/HNRZqEKDmp
Fútbol de barrio
- También se tiene en cuenta la identificación de este deporte con los barrios y sus gentes. ¿Existe otro fútbol más allá de ese balompié de las grandes competiciones?
- Por supuesto que hay otro fútbol. El fútbol de los equipos de barrio, de las pequeñas poblaciones y aficiones. Este otro fútbol estructura la memoria sentimental de los barrios. Hay muchos ejemplos como el Rayo Vallecano, el Sant Andreu, el Europa o incluso el San José Obrero en Jerez de la Frontera.
No tiene que ver con llevar el fútbol a Arabia, pero es muy importante para articular los barrios. Existe una conexión sentimental con el aficionado y eso forma parte de una memoria colectiva, es un vínculo entre padres e hijos, entre nietos y abuelos que va mucho más allá de la clasificación. Todo ello con su raigambre y con su estructura social. Va mucho más allá de eso.
- ¿Y usted se queda con ese otro fútbol?
- Totalmente. No me flipan tanto Messi, Cristiano Ronaldo, Mbappé, Lamine Yamal... También me gusta el fútbol de estos grandes jugadores, pero me gusta mucho menos el fenómeno que representan. Me interesa más el pequeño equipo al que sostiene su masa social. «El fútbol es la cosa más importante entre las cosas menos importantes». Y así es.
- Si hablamos un poco de fútbol base... ¿se ha perdido un poco el norte? Ahora los niños son tratados como futuras estrellas. Parece que se pierde en muchos casos el verdadero sentido de este deporte.
- Por desgracia es así. Me parece patético ver a padres insultando a árbitros y todo ello porque tienen una esperanza desmedida en los hijos. El fútbol base tiene que ser para disfrutar y comprender el valor del deporte y el trabajo en equipo. Se trata de hacer comunidad, amistades, mantener el cuerpo sano y ya vendrá luego lo que venga.
Los padres depositan en los hijos anhelos propios de gloria que no deben soportar los pequeños. Es peligroso que los padres proyecten esos anhelos en sus hijos. Los niños deben disfrutar de este deporte apasionante, pues es un deporte bonito si está bien enfocado.
Y voy más allá, los entrenadores en el fútbol base hacen un papel educativo. Es una labor que en muchos casos se minusvalora y está mal remunerada.
Ahora todo gira en formar un Lamine Yamal cada vez más pequeño, enturbiando el aspecto lúdico, vivencial y formativo. El niño tiene derecho a ser un niño. Un niño vive y siente como un niño.
Le pongo mi ejemplo. Yo, que no soy padre, vivo en el Parque de Marchalenes, en Valencia, y lo veo con vergüenza ajena. Intentaría evitar esos espectáculos dantescos.
- ¿Se está a tiempo de buscar una solución?
- La solución no es instantánea, pero se puede hacer pedagogía para que el fútbol sea de otra manera. En el fútbol base los profesionales están más formados. Aunque en el pasado se vivía de una manera muy libre y altriísta, ahora hay más formación y las redes sociales hacen que la conciencia sea mayor. Se trata de apelar a conciencia comunitaria. Yo me agarro a eso.
Otro asunto es el fútbol profesional, que está perdido a nivel sentimental. Eso ya no se puede trabajar. Ese futbol sí es un negocio, pero el fútbol en realidad es mucho más que un negocio. Son muchas historias sentimentales y va mucho más allá de eso.
La relación entre los aficionados y los grandes clubes no es la que era. Estos grandes equipos han perdido su conexión sentimental. Lo demás es marketing.
La distancia es sideral. El club no llega al aficionado. Eso también repercute en el periodismo, donde se ven publirreportajes. Existe el clientelismo y se pierde la veracidad periodística. El periodismo debe decir la realidad.
- Al menos ha podido expresar todo esto. ¿Cuál era el objetivo del libro?
- El primer objetivo ya está cumplido: escribir y pasármelo bien. El segundo objetivo es reflexionar sobre el mundo de las apuestas en el mundo deportivo y que llegue al lector. Me parece muy ambicioso.
- Lo mejor de todo es que siempre quedará ese otro fútbol.
- El fútbol modesto es para nosotros esa vía de escape que no nos da el fútbol profesional. La antítesis del fútbol negocio. A eso nos agarramos para seguir disfrutando.