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Benfica 0 - Inter de Milán 2

El Benfica se cae ante un Inter de trazo grueso

Champions League | Cuartos de Final

Primera derrota lisboeta en la Champions, contra un equipo italiano práctico y veterano que mostró más poso

Barella y Lukaku, autores de los dos goles que dejan al Inter con pie y medio en las semifinales

Champions League: resultados de los cuartos de final

Los jugadores del Inter celebran un gol en Lisboa AFP
Rubén Cañizares

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El Inter es un bocadillo de mantecados. Bien lo sabe el Barcelona, al que le jubiló el pasaporte bien temprano esta temporada. Y bien lo sabe desde este martes el Benfica. El equipo lisboeta llegaba a esta eliminatoria como uno de los equipos más en forma de Europa, pero se marchó con las orejas gachas. O logra una gesta dentro de una semana en Milán, o sumará el año número 59 sin ganar un título europeo. La maldición de Guttman no parece tener fin.

Un gol de Barella a los seis minutos de la segunda mitad, de cabeza, algo extraño en el talentoso medio del Inter, y otro de Lukaku, de penalti (m. 82) dejan de cara la eliminatoria para los de Inzaghi y abren la puerta a una semifinal totalmente italiana -el cruce será con el ganador del Nápoles vs Milan- y a un finalista transalpino en la final del 10 de junio en Estambul.

Dominó el partido el Benfica, pero esa autoridad fue ficticia. Tenía el balón, pero no hacía daño a la portería de Onana, que solo tuvo que intervenir en la primera mitad a un disparo de Rafa Silva, y en el minuto 94, sobre la bocina, en otro lanzamiento de Gonçalo Ramos, invisible ante los italianos.

El Benfica, sin puntería

El resto de los acercamientos lisboetas no encontraron portería. Balas de goma para un Benfica que llegaba a esta eliminatoria sin perder ni un solo partido en esta Champions, y en el momento más inoportuno se llevó un contratiempo que le pone la eliminatoria de cuartos cuesta arriba.

La baja en defensa de Otamendi, pilar en la zaga del Benfica, fue aprovechada por los italianos para dañar a dos centrales jóvenes, como Antonio Silva y Morato, que no hicieron mal partido, pero que aún están algo verdes. Ni uno ni otro ajustó la colocación de la zaga en el 0-1.

Una mano estúpida e innecesaria de Joao Mario, en un centro lateral de Dumfries, provocó el penalti del 0-2 que silenció Da Luz y obliga a los portugueses a reescribir su historia el próximo miércoles en el Giuseppe Meazza.

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