Amistoso
España exhibe desparpajo sin gol
El equipo de Luis Enrique, sobre todo en el primer tiempo, jugó muy bien, pero se quedó a cero en Portugal después de 42 partidos marcando

Crónica
Cuatro años después, desde aquel triste duelo de octavos ante Italia en la Eurocopa de 2016 (0-2), España se quedó a cero , fin a una racha de 42 tardes celebrando algo. Tampoco es un drama, y menos al tratarse de un amistoso, pero viene a confirmar que la selección, por muy bien que lo haga, tiene un problema perenne con el gol, al que sedujo durante un arranque esperanzador en Portugal , pero que no encontró ni por asomo. Por contra, puede darse por satisfecha porque el juego fluye y porque va reclutando soldados entregados como Adama Traoré, más que ilusionante su primera vez.
De Lisboa, España se trae un puñado de muy buenas noticias, ciertamente ilusionante este nuevo proyecto porque al menos hay una idea. Luis Enrique, de eso no hay duda, es un entrenador con las cosas muy claras y siempre se ha propuesto que su equipo sea protagonista y haga suyos los partidos, adaptado el sistema en función de sus jugadores. Como ya está más que asumido que el rondo infinito y la posesión disparada no casa tanto con lo que hay ahora mismo, la selección combina el desparpajo de la juventud con la verticalidad , con todos sus activos moviéndose por el campo sin parar, tanto que cansa seguirles.
Anoche, con un equipo experimental ya que lo importante son los duelos oficiales (el sábado, contra Suiza en Valdebebas; el martes, contra Ucrania a domicilio), España jugó de maravilla en la primera parte, únicamente penalizada por su falta de gol después de un atracón de oportunidades. En 25 minutos, ocho llegadas, pero llegadas de verdad con Olmo, Rodrigo y Gerard Moreno intentándolo por todas las vías ante el asombro de los portugueses, que se imaginaron un amistoso fraternal y cómodo con el vecino –38 duelos ya entre ambos países, el oponente más repetido para la selección– y se encontraron con un baile asfixiante.
España, que de lo de ayer solo presentó a Busquets porque ya parece que ha quedado para mezclar con los suplentes, se gustó en el sensacional Jose Alvalade, abierto para 2.500 personas que se perdían por la colorida grada. Presionó con una energía encomiable y corrió, corrió mucho y muy rápido, un detalle que puede parecer una tontería, pero que significa bastante.
Eric García saca el balón desde atrás con un gusto exquisito, Ceballos organizó con seguridad y criterio, Dani Olmo es un nervio que hace de todo y se podría seguir edulcorando con todos hasta que se llega al gol, que de eso no abunda. Van y vienen los delanteros, todos muy apañados, pero al equipo le falta a alguien que marque la diferencia, quién sabe si Ansu Fati asumirá ese vacío. Por muy bien que juegue España, es incapaz de zanjar ese debate tan recurrente y mira con cierta envidia a selecciones como la portuguesa, que tiene a un monstruo como Cristiano Ronaldo para intimidar a cualquiera. En su primera oportunidad, ya en el segundo acto, lanzó un zambombazo al larguero y luego dio una asistencia tremenda a Renato Sanches que tuvo el mismo desenlace.
Cabe admitir que, con el carrusel de cambios, se igualaron las fuerzas en la reanudación y Luis Enrique quiso probar cositas. Debutó Campaña y por fin juró bandera Adama Traoré , cuya puesta en escena fue salvaje. Es, sin duda, lo más diferente que hay en ese equipo, un atacante que ofrece potencia y desborde a lo bestia. Tiene más calidad de la que aparenta y siempre da la sensación de que va a pasar algo cuando caza la pelota.
Menos ritmo
Fue, sin duda, lo mejor del segundo tramo de una noche que se fue diluyendo de manera lógica. Con tanta interrupción, España perdió el ritmo y también dejó de asomar por la zona de Rui Patricio, si bien es cierto que Olmo tuvo una clara oportunidad que desbarató el portero luso. Mientras, Portugal intimidaba con las ya mencionadas embestidas de Cristiano, pero el amistoso se convirtió precisamente en eso, un pulso sin premio mayor y que sirvió para repartir minutos y experimentar. Por descontado, entró Sergio Ramos para seguir sumando palitos y alimentar su ego, ya con 173 tardes con la camiseta roja. También Luis Enrique accede a esos detalles.