MERCROMINA

«Nuestras canciones están en una especie de limbo del que siempre las puedes rescatar»

El líder de la banda «indie» habla del reencuentros, de próximos proyectos y de cuando casi telonearon a Nirvana, antes de su último concierto

«Nuestras canciones están en una especie de limbo del que siempre las puedes rescatar» abc

beatriz f. rebolledo

La nostalgia o el dinero hacen que, en ocasiones, aquellos que nacieron demasiado tarde para disfrutar de grandes grupos en directo tengan la oportunidad de volver a verlos. Pero ni la nostalgia, ni el dinero han sido los motivos que han impulsado a Mercromina a volver a los escenarios después de diez años.

La banda, que nació en Albacete en 1995 tras la disolución de Surfin' Bichos, se juntó por el 25 aniversario de Subterfuge Records. Desde entonces han pasado un año entre conciertos y festivales, como si el tiempo no hubiese pasado. Pero como Joaquín Pascual, vocalista y guitarrista, admitió a ABC, la reunión tenía «fecha de caducidad». El próximo 3 de octubre, Mercromina se subirá por última vez a un escenario, aunque Pascual aclara: «no es que el grupo se separe, es que esta etapa termina y empieza otra ». A la espera de ese «hasta luego», el cantante nos habla de reencuentros, de próximos proyectos y de aquel momento en el que «casi» telonearon a Nirvana.

–¿Cómo ha sido este último año con el grupo?

–Lo hemos pasado muy bien, hemos estado juntos que es lo que queríamos y hemos vuelto a disfrutar de nuestras canciones otra vez. Eso, en cierto modo, nos ha dado algo de energía y fuerza para seguir en la música y para darnos cuenta de que todo viene y todo va, y que las canciones están ahí como en una especie de limbo del que siempre las puedes rescatar.

–Entonces, ¿por qué separarse ahora?

«El objetivo era pasar un tiempo juntos y tocar nuestras canciones otra vez»

–En realidad ahora no nos separamos, esto empezó con fecha de caducidad. Cuando nos propuso Subterfuge participar en el 25 aniversario del sello, lo hicimos con la intención de hacer solo ese concierto, pero surgió la opción de hacer algunos más, ya que habíamos preparado el repertorio y teníamos ganas. Y bueno, desde el primer momento dijimos que íbamos a hacer unos conciertos pero que iba a durar muy poco y que seguramente en un año lo íbamos a dejar. No por nada, ni por ninguna estrategia digamos musical o de otro tipo, sino porque es así. El objetivo que teníamos era pasar un tiempo juntos y tocar nuestras canciones otra vez. Simplemente vivir el momento.

–Pero hablasteis de componer tal vez un EP, ¿no?

–Sí, hablamos de hacer algo para este momento. En principio hemos sacado dos versiones de canciones que compusimos en el 95. Salieron en un single y fue nuestra primera referencia musical como grupo. Ahora las hemos vuelto a grabar con otro sonido y otra perspectiva después de todos estos años, pero en realidad no hemos sacado nada nuevo.

–Si ocurrió una vez, ¿crees que podremos volver a ver a Mercromina sobre un escenario?

–Puede ser. En principio, este es el final de este momento, de este año que nos hemos puesto para tocar. No tenemos intención de tocar más, lo hemos hablado entre nosotros y bueno, si saliese algo muy interesante, por ejemplo tocar en México, algo que toda la vida hemos intentado, pues no sé, a lo mejor iríamos. Tampoco nos vamos a poner trabas a nosotros mismos, porque es una estupidez. ¿Que de repente surge un concierto que nos motive sobre todo a nivel artístico o personal? Pues lo haremos, pero estirar esto más tiempo no tiene mucho sentido.

–¿Fue difícil distanciaros de la sombra de Surfin' Bichos?

«Al principio incluso nos anunciaban como ex Surfin' Bichos»

–Al principio del grupo un poco sí, porque había sido una banda muy importante en su momento y, de hecho, muchos de los seguidores o amigos de Mercromina venían de Surfin' Bichos. Al principio incluso nos anunciaban por ahí como «Mercromina, ex Surfin' Bichos» como si fuéramos ex miembros de una especie de clan, como para que la gente supiese que lo que va a ver tenía relación con lo que había pasado. El grupo fue adquiriendo su propia personalidad poco a poco. Los últimos discos de Mercromina, tienen un lenguaje y una forma de expresarse que, aunque aún tiene vínculos, están muy lejanos.

–¿Qué proyectos tienes ahora sobre la mesa?

–Yo voy a sacar mi tercer disco en solitario. Bueno, en realidad hice un disco de canciones instrumentales, por lo que sería el cuarto, según se mire. Lo voy a sacar a finales de octubre. Se llamará «Una nueva psicodelia». Ya estamos trabajando en la portada y pronto se podrá escuchar.

–¿Habrá gira?

–Quiero tomármelo con calma y dedicarme a disfrutar del disco, haré los conciertos que vayan saliendo. Hace tiempo que controlo esa sensación de que sacas un disco y tienes que tocar y que tienes muchas miras de futuro... Prefiero ir disfrutando las cosas conforme van llegando. Intentaré presentarlo, sobre todo en Madrid, Valencia, Barcelona , o aquí en Albacete, en casa. Y será más enfocado en salas, conciertos más íntimos, que últimamente es lo que he estado haciendo. Tras Mercromina será un poco como volver a la realidad.

–¿Qué podemos esperar del último concierto?

–Vamos a intentar que nuestras canciones hablen por sí solas, sin hacer ningún espectáculo de pirotecnia (risas). Haremos nuestro repertorio de la mejor forma posible y con toda la intensidad que podamos e, igual, ponemos algún pequeño broche de... ya te digo, no quiero llamarlo despedida, pero, bueno, algo se nos ocurrirá.

–Una pregunta por pura curiosidad para acabar, ¿llegasteis a ser teloneros de Nirvana cuando vinieron a España?

«Nos dijeron que ni de coña iba a tocar un grupo español con Nirvana»

–Pues salimos en el cartel, estuvimos anunciados un montón de tiempo, de hecho lo tengo guardado y, unos días antes, nos dijeron que no, que el manager de Nirvana decía que ni de coña iba a tocar un grupo español. Me acuerdo que estábamos dando un concierto en Zaragoza y cuando nos dijeron que íbamos a ser los teloneros imagínate: «vaya tela, ¡es increíble!», y vivimos con esa sensación durante un mes.Cuando faltaba una semana fue como, «¿pero esto qué mierda es?». Fue un palo muy gordo porque yo era muy fan de Nirvana, de hecho lo sigo siendo, pero ya se ha convertido en una anécdota. Hombre, hubiera preferido tocar (risas), pero ya que no... se queda en una buena anécdota.

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