JAZZ
Pat Metheny: el músico en el que se aúnan
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Pat Metheny es un guitarrista de muchísima fama y, a pesar de ella, cualidades ciertas. Sus labores más jazzísticas, colemanianas y radicales, son la parte más jugosa de su obra, y alguno de sus valores permanece en los trabajos eléctricos. Son los que firma su Group y, también, la Unity Band -con el saxofonista Chris Potter, el baterista Antonio Sánchez, el contrabajista Ben Williams, y el tecladista Giulio Caramassi- con la que ahora publica el dvd "The Unity Sessions".
Metheny, de 61 años de edad, se reveló en 1976 con “Bright size life” , una notable realización fonográfica a la que añadían argumentos el bajista Jaco Pastorius y el baterista Bob Moses. La perspicacia y originalidad instrumentales y un conocimiento amplio del hardbop, el rock y la música de Wes Montgomery, iluminaron a lo largo de una década una interesantísima producción discográfica que el guitarrista volcó en la firma alemana ECM. Para muchos, esta etapa queda en la galería de sus más elevados logros.
Desde entonces, su historia es una de las más sorprendentes de entre cuantas puede vivir un músico de jazz. La inercia de programadores y productores ha terminado por establecer como axioma que cualquiera que sea la forma de interpretar este estilo musical, este no interesará más que a un reducido grupo de personas, no venderá apenas discos y dejará vacíos los recintos donde se convoque a los músicos. El éxito de Pat Metheny es , en este sentido, un gigantesco desmentido . Sus actuaciones son acontecimientos sociales y sus discos han alcanzado ventas que le llevan a una identificación con sus seguidores que solo suele darse entre las estrellas de la constelación del pop.
Parece, pues, lógico que, probando suerte en los despachos de las multinacionales -tras decir adiós a ECM, en 1986-, Metheny pasase de concebir álbumes en la órbita de las “exquisiteces” que consumen grandes minorías, a realizar grabaciones dirigidas al gran público , aunque siempre con competencia y enorme éxito. Y en todo momento ha sido, por añadidura, muy grato saber que su trabajo sigue redefiniendo el género, haciendo uso de las nuevas tecnologías y ejercitando opción permanentemente por la evolución del potencial expresivo de su guitarra.
Su creación musical continúa repartida entre la que propone su propia producción y la de su formación eléctrica, el Pat Metheny Group , aunque a ambas opciones cabe añadir las amorosas reconstituciones de sus tríos, y, sobre todo, un interesantísimo capítulo de colaboraciones que, desde aquellas que realizara con Joni Mitchell, Sonny Rollins, Ornette Coleman o Milton Nascimento, se ha visto aumentado de forma muy considerable en el transcurso de los últimos años con trabajos para David Bowie, Jim Hall o John Scofield. Y todo ello por no extenderse demasiado en el hecho de que, igualmente, haya sido un buen padrino para muchos músicos jóvenes que se han formado a sus espaldas. Vamos, finalmente, a los hitos, porque lo cierto es que, ya sea como titular o como estrella invitada en las formaciones de otros, el nombre de este entrañable intérprete de tejanos desteñidos, deportivas blancas y eternas camisetas de rayas horizontales, se ha convertido en una marca de calidad y es cita obligada, por añadidura, en cualquier festival que se precie. Después de cuatro décadas de actividad ininterrumpida, Pat Metheny representa, en fin, uno de los fenómenos interpretativos de música de jazz con mayor éxito de todo el planeta.