Pablo Neruda ocultó y abandonó a su hija de 2 años con hidrocefalia
Un libro explora la vida de la única hija del poeta, que murió con 8 años ignorada por su padre
Malva Marina fue la única hija de Pablo Neruda , fruto de su matrimonio con Maria Hagenaar Vogelzang («Maruca»). Fue, también, la víctima de su abandono. Tenía hidrocefalia , que en su caso se traducía en un tamaño desproporcionado de su cabeza. Su padre no tuvo mucha piedad con ella. Decía que era «un ser perfectamente ridículo», «una especia de punto y coma», «una vampiresa de tres kilos». Primero la ocultó. Después la abandonó definitivamente. Ahora su historia sale a la luz en « Malva » (Ed. Rey Naranjo), la primera novela de la poeta neerlandesa Hagar Peeters.
Malva nació el 18 de agosto de 1934 en un hospital madrileño. En la familia la llamaban Malvita. Neruda no era consciente de la gravedad de la enfermedad de una niña que consideró una «maravilla» nada más nacer. «Malva Marina, ¿me oyes? ¡Ven, Vicente, ven! Mira qué maravilla. Mi niña. Lo más bonito del mundo», le decía a su amigo Vicente Aleixandre que, sorprendido por la anomalía, la miraba.
«Yo me acerqué del todo y entonces el hondón de los encajes ofreció lo que contenía. Una enorme cabeza, una implacable cabeza que hubiese devorado las facciones y fuese sólo eso: cabeza feroz, crecida sin piedad, sin interrupción, hasta perder su destino ...», recordaba Aleixandre.
Desde ahí, la desilusión de Neruda por la enfermedad de su hija no hizo sino crecer. Nunca soportó el hecho de tener una hija enferma . No entraba en sus cálculos. Y así, tras un sinfín de desencuentros e infidelidades con su pareja y madre de Malva, y con un evidente rechazo hacia su hija, en 1936 el poeta las abandona definitivamente. La niña solo tenía dos años.
Las dejó en Montecarlo, ciudad a la que llegaron escapando de la Guerra Civil . De allí, pasando penurias y sin apenas dinero, fueron a Gouda, en Holanda. En esa misma ciudad, en 1943, moriría la pequeña Malva Marina. Tenía ocho años.
Noticias relacionadas