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Tarantino especula, reflexiona, y le sale de Oscar
ENSAYO
En 'Meditaciones de cine' proyecta su visión/revisión de películas que más y mejor ayudaron a (de)formarlo como director de cine
Su título V.O. es 'Cinema Speculation' y, claro, no es lo mismo meditar que especular. Se medita en calma mientras que se especula sin quedarse quieto. Y, claro, Quentin Tarantino es alguien, en vida y obra, más inquieto que meditabundo. Así, en su ... segundo libro (luego de esa lograda 'novelización' de la magistral 'Érase una vez en... Hollywood'), Tarantino reflexiona, pero no por eso dejando de flexionar. Proyecta visión/revisión de películas que más y mejor ayudaron a (de)formarlo como director de cine. En este sentido, 'Meditaciones de cine' es un libro tan desopilante como inteligente. Y desborda de grandes teorías acerca de lo que Tarantino considera su ADN. Y —si bien trata de asuntos clásicos tantas veces remontados y reestrenados— Tarantino siempre tiene para decir algo inesperado, ingenioso, genial, divertido, iluminador (la de cómo se le ocurrió y al mismo tiempo, cómo no se me ocurrió). En resumen: algo inequívocamente tarantinesco.
Así, su versión del cambio de guardia hollywoodense de los 60 y 70, Tobe Hopper, Rolling Thunder, Jim Thompson y Steve McQueen (formidable la explicación de su singular encanto), el cine 'grindhouse', Don Siegel & Clint Eastwood, Daisy Miller, Paul Schrader, Brian De Palma y el modo en que ocupó el espacio que dejó vacío Polanski luego de Charles Manson, Pedro Almodóvar, 'Taxi Driver', Sylvester Stallone, los críticos de cine legendarios (Pauline Kael, Manny Farber y, muy especialmente, el menos prestigioso pero para Tarantino más decisivo Kevin Thomas) y la infaltable 'The Searchers' de John Ford como Piedra Rosetta del celuloide.
ENSAYO
'Meditaciones de cine'

- Autor Quentin Tarantino
- Editorial Reservoir Books
- Año 2023
- Páginas 424
- Precio 21,90 euros
Y —finalmente, pero al principio de todo, tan entrañable como revelador— el pequeño Quentin. Una muy movida, pero tan en foco, infancia en la que Quentin se la pasa entrando y saliendo de autocines y de salas de doble-triple programa con su madre y sus sucesivos novios viendo películas supuestamente más que inconvenientes para alguien de su edad pero -atención- menos tóxicas que los telediarios y mucho menos traumáticas que 'Bambi'.
Películas que, el mini Tarantino no entiende del todo aunque sí, intuitivamente, comprende y ya analiza y disecciona escena a escena. De ahí, ese primer capítulo donde detalla sus incursiones en salas barriales de Los Angeles y esa coda en la que evoca y agradece a Floyd Ray Wilson: alguien ligado al mundo del cine como simple pero a la vez sofisticado espectador, pareja temporal y afroamericana de su madre durante 1978, y autor del guión interminable para una película que jamás se filmó pero que sí inspiró a todos los guiones que Tarantino terminó y dirigió.
Tarantino siempre tiene para decir algo inesperado, ingenioso, genial, divertido...
Tarantino lo recuerda con conmovedor cariño, se pregunta cómo habrá muerto y dónde estará enterrado su primer mentor de butaca de al lado. Y se acuerda de que—cuando subió a recoger su Oscar por el guion original de 'Pulp Fiction'— se olvidó de darle las gracias. Más vale tarde que nunca, este magnífico 'Meditaciones de cine' -meditadamente y sin especulación alguna- lo reconoce y lo honra y nos lo presenta como a uno de sus mejores personajes que, si hay justicia, interpretará y monologará Samuel J. Jackson.
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