La Reina visita el legado español en las misiones del sur de Paraguay
Doña Letizia recorrió Trinidad de Paraná y Jesús de Tavarangue, en cuya rehabilitación España ha invertido 1,5 millones de euros
La carretera que conecta la ciudad de Encarnación, al sur de la República del Paraguay , con las cataratas de Iguazú, separa las misiones jesuíticas de Trinidad de Paraná y Jesús de Tavarangue , que desde 1993 son Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Situadas en el departamento de Itapú, hasta allí se desplazó ayer desde Asunción la Reina Letizia , que recorrió los dos pueblos en compañía de la primera dama de Paraguay, Silvana López .
Los jesuitas llegaron a construir treinta misiones en la Gran Provincia del Paraguay, que hoy, al hacer la división geográfica, correspondería a Argentina, Brasil y Paraguay. Comenzaron en 1609, pero las de Trinidad de Paraná y Jesús de Tavarangue comenzaron a desarrollarse más de cien años después. Son las misiones más tardías y, por tanto, las más modernas. Por esta razón se pueden visitar , ya que las anteriores del siglo XVII se construyeron a base de cañas y barro y las del XVIII con piedra. Trinidad de Paraná comenzó en 1716 y llegó a albergar hasta 3.000 guaraníes. Duró en activo cincuenta años, hasta que los jesuitas fueron expulsados en 1767. Jesús de Tavarangue fue la última que comenzaron a levantar y quedó inacabada.
Desde entonces, en el pueblo de Trinidad de Paraná sí se llevaron a cabo varias rehabilitaciones, mientras que la de Jesús de Tavarangue quedó prácticamente virgen. Ante al peligro de que lo poco que los jesuitas levantaron se terminase perdiendo, en 1991 el Gobierno paraguayo encontró en España un socio y aliado que le ayudó a preservar esta última misión. Los dos países firmaron entonces un convenio por el cual la Agencia Española de Cooperación para el Desarrollo se involucró por completo en este proyecto, para el que se destinaron a lo largo de más de 25 años 1.300.000 euros , con los que se pudo delimitar el terreno de casi 20 hectáreas y realizar proyectos medioambientales y arqueológicos. Además, entre 2015 y 2019 se firmó un nuevo acuerdo por el cual España donó 200.000 euros para que se llevase a cabo una intervención en las dos misiones, centrada en mejorar su accesibilidad.
La Reina y la primera dama comenzaron la visita por la misión de Trinidad de Paraná, que resume el doble objetivo que los jesuitas siempre persiguieron a la hora de levantar estos pueblos: evangelizar y educar . Doña Letizia y Silvana López recorrieron los restos que quedan de la misión: la plaza central, rodeada por casas de indígenas, el templo al fondo y la escuela y los talleres. A un costado, se situaba el cementerio y, al fondo, el huerto, donde cultivaban todo tipo de plantas y árboles frutales. «El esquema urbano funcionaba en todas las misiones igual. Pero la ruta aquí siempre empieza por la misión de Trinidad de Paraná porque es la más completa –explicó Raimundo Espiau , responsable de Patrimonio de la Oficina Técnica de Cooperación en Paraguay, que participó desde el principio en el proyecto de rehabilitación de las misiones–. Es muy gratificante verlo todo terminado».
Poco antes de finalizar su recorrido por la misión de Jesús de Tavarangue, la Reina Letizia y la primera dama –acompañadas por la embajadora de España en Paraguay, Carmen Castiella – subieron al campanario de la iglesia, que fue una de las pocas construcciones que los jesuitas comenzaron a levantar y que quedó inacabada. Con el paso del tiempo, quedó completamente enterrado. A esa misma torre, en 2003, se subió el Rey Felipe cuando visitó Paraguay con motivo de la toma de posesión del presidente Nicanor Duarte. Desde las misiones, Doña Letizia volvió a Asunción tras una intensa jornada en la que también visitó la Escuela Taller de Encarnación , donde la Cooperación Española forma a jóvenes de entre 16 y 23 años en situaciones de vulnerabilidad. Ya de vuelta en la capital, se reunió con una representación de los 12.000 españoles que residen en la República del Paraguay.