Denuncian en el Senado olvidos, maltratos y carencias en el estudio de la Historia de España

Profesores, divulgadores y periodistas participan en una jornada sobre el papel geopolítico del país en el pasado

La senadora Esther del Brío (dcha.) junto a los ponentes de la jornada en el Senado Esther del Brío

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«Todo lo español nos encanta y nos indigna al mismo tiempo». Las palabras parafraseadas de Antonio Machado que abrieron esta mañana la jornada sobre 'El papel geopolítico de España a través de su Historia' en el Senado se cumplieron una y otra vez a medida que los entendidos convocados en la Cámara Alta por la senadora popular Esther del Brío fueron hablando de héroes olvidados, del papel de España en la economía internacional desde el siglo XV, o del contrabando y los tesoros perdidos. Al reconocimiento de las contribuciones históricas españolas en uno u otro ámbito seguía inevitablemente la indignación por la falta de iniciativas para darlas a conocer.

El púlpito de la sede parlamentaria ofrecía un altavoz único para hacerse oír por los políticos y algunos de los ponentes no dejaron escapar la ocasión. Tanto la profesora de Historia de la Filosofía de la Universidad de Salamanca María Martín Gómez, como el escritor Javier Santamarta o los periodistas Jesús García Calero y Vicente Olaya enviaron algunos recados a la clase política.

«Se equivocan las ideas políticas con la Historia», denunció el periodista del diario El País tras criticar el estado en que se encuentra la tumba de Hernán Cortés en México o que «la enorme afrenta a la Historia de España» que supuso la retirada de la estatua de Colón y la reina Isabel la Católica del Capitolio no hubiera tenido «ninguna respuesta por parte de los grupos políticos». Olaya lamentó que España no defienda a sus héroes y que historias como la de Menéndez de Avilés, fundador de San Agustín, la primera ciudad de Estados Unidos, no se enseñe en los colegios. «La culpa es nuestra, nos da vergüenza nuestra Historia. ¿Por qué? Ni idea. La escondemos y no hay ninguna razón para hacerlo», sostuvo.

Javier Santamarta, en total acuerdo con Olaya, fue refiriendo gestas y figuras olvidadas, como la del médico Fidel Pagés, inventor de la anestesia epidural que «aún no tiene una calle a su nombre en Madrid», o la del esclavo etíope Juan de Sessa, también conocido como Juan Latino, que acabó convirtiéndose en catedrático en tiempos de Felipe II. Gracias a su informe en contra del traslado de los Reyes Católicos a la cripta real del Monasterio de El Escorial, sus tumbas se conservan en Granada. «Qué España tan negra que tenía un catedrático negro que había sido esclavo y que hacía informes al Rey por los que él veía que una idea era peregrina», apuntó con ironía el autor de 'Fake news del Imperio español' o 'Siempre tuvimos héroes'.

«Aquí tenemos museos de la Inquisición, con máquinas inventadas (...) y ha tenido que venir un grupo francés para hacer Puy de Fou», se lamentó Santamarta.

Desde el ámbito universitario, la profesora María Martín Gómez expuso de forma pormenorizada las aportaciones de los intelectuales de la Escuela de Salamanca al pensamiento económico, moral y jurídico. «Con la importancia que tuvo esta Escuela para los siglos posteriores, ¿por qué no se conoce esta inmensa aportación?», se preguntó, cuando la figura de Francisco de Vitoria cuenta con un busto en la sede de la ONU y ha sido reconocida internacionalmente. «Todavía no hay una edición crítica de las obras completas de sus autores», tal vez por «el uso interesado que se hizo durante el franquismo», admitió la filósofa de la Universidad de Salamanca antes de destacar el valor y el coraje de Fray Antón de Montesinos o Bartolomé de las Casas en su defensa de la dignidad de los indios.

"Excavemos un galeón"

Tanto Javier Rubio, cofundador de Academia Play y divulgador histórico, como el arqueólogo Alberto Garín se ciñeron a explicar la inflación que provocaron las remesas de oro y plata llegadas de América y el peso del contrabando, respectivamente. Pero Jesús García Calero fue más allá en su intervención sobre la excavación de pecios y lanzó un guante al Gobierno, empresas y particulares. «Convoquemos desde España la posibilidad de excavar en un galeón», propuso el director del ABC Cultural.

El estudio arqueológico a fondo de esta avanzada máquina de su tiempo y de los materiales que una vez enterrados bajo el limo se conservan de forma excepcional mostraría, a su juicio, que «la sociedad que iba embarcada era mestiza y compleja». La iniciativa, abierta a la participación internacional y en la que habría que invertir entre 10 y 15 años, podría impulsar además una escuela de arqueología en la que formar a los profesionales del mañana.

«Un galeón es un libro que solo un arqueólogo sabe leer» y, por desgracia, los cazatesoros se han adelantado en demasiadas ocasiones, según expuso García Calero.

A las críticas por los olvidos y afrentas desgranados en el Senado este viernes Alberto Garín encontró una explicación: «No se puede estudiar la Historia de España sin mirar a América (...) Es un conjunto y no hemos sabido cómo estudiarla».

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