La historia del cianuro, el veneno exterminador de los nazis
El tóxico de bajo costo y altamente eficaz fue empleado por el Tercer Reich para asesinar a millones de personas
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La historia de la toxicología es la historia de la botánica, de la química, de la farmacología y de la medicina, entre otras disciplinas. Etimológicamente procede del griego 'toxik' que se puede traducir como 'propio para arco o flechas', ya que en la antigüedad no ... era inusual que se mojasen las puntas de las flechas en sustancias venenosas antes de ser proyectadas.
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La referencia más antigua y completa de venenos la encontramos en el Papiro de Ebers hacia el 1.552 a. C., en donde hay reseñas relacionadas con el plomo, antimonio, cobre, cáñamo y acónito, entre otros. En el Papiro de Saggarah se recoge por vez primera la administración de la almendra amarga en la ejecución de algunos reos.
La clave está en un solo gen
Si echamos la vista atrás, hace miles de años las almendras no eran nada apetecibles para nuestros antepasados debido a su elevada toxicidad. Esta propiedad es debida a una sustancia química que tiene en su composición llamada amigdalina.
Cuando comemos las almendras, por acción de la enzima emulsina, la amigdalina se descompone en tres sustancias: D-glucosa, benzaldehído -la que proporciona el sabor amargo característico- y ácido cianhídrico.
La toxicidad del cianuro se debe a la inhibición que provoca a nivel de la respiración celular, al detener el correcto funcionamiento de las mitocondrias, las centrales energéticas de nuestras células.
En algún momento nuestros antepasados fueron capaces de transformar el almendro con frutos amargos en un árbol de frutos dulces. La serendipia jugó a su favor e hizo que los antiguos pobladores de Asia Oriental encontrasen árboles con almendras dulces, que las seleccionasen, cultivasen y 'domesticasen' hasta obtener variedades con ínfimas cantidades de amigdalina, que con el paso del tiempo exportaron hacia el oeste.
La diferencia entre la almendra dulce y la amarga radica en una única mutación de un solo nucleótido ubicado en el gen bHLH2. Se trata del gen encargado de regular, a su vez, la actividad de otros dos genes, que son los responsables de las primeras etapas de producción de la amigdalina. La mutación en los almendros dulces hace que la proteína Bhlh2 sea afuncional y, por tanto, detenga la síntesis de la amigdalina.
La ponzoña preferida de los jerarcas nazis
El cianuro fue el veneno elegido por algunos de los jerarcas nazis para poner fin a sus vidas. El 15 de octubre de 1946, el día en que estaba prevista la ejecución, apareció muerto en su habitáculo carcelario el mariscal nazi Hermann Wilhelm Göering (1893-1946). Se comprobó que había logrado romper con los dientes una ampolla de cianuro que le entregó uno de los guardianes escondido en el interior de un bolígrafo.
Fue el mismo veneno que utilizó Heinrich Himmler (1900-1945), el jefe de las SS y uno de los responsables directos de la Shoah, para acabar con su vida después de ser capturado en mayo de 1945.
Tiempo atrás el Tercer Reich había ofrecido dos posibilidades a Erwin Rommel (1891-1944), el Zorro del Desierto, para enmendar su supuesta traición, o bien suicidarse o bien someterse a un proceso que acabaría con su honra como militar y condenaría a su familia. El estratega eligió la primera e ingirió una pastilla de cianuro.
Cianuro y campos de concentración
La historia del genocidio está también ligada a este compuesto químico. Zyklon B era la marca registrada de un insecticida de ácido cianhídrico que se empleó para asesinar a millones de personas. Durante el Tercer Reich fue fabricado por la compañía IG Farben, la fusión entre la farmacéutica Bayer y otras compañías alemanas. El veneno se almacenaba en envases herméticos que al contacto con el aire producía cianuro de hidrógeno gaseoso.
La elección de esta ponzoña no fue casual, ya que se trataba de un tóxico de bajo costo y altamente eficaz, en condiciones ideales bastaba apenas con cuatro gramos para acabar con la vida de una persona y, además, era capaz de producir la muerte en un lapso de tiempo muy breve.
El primer experimento con Zyklon B en el campo de Auschwitz tuvo lugar el 3 de septiembre de 1941, cuando fueron gaseados seiscientos prisioneros de guerra soviéticos. Fue el inicio de un descenso imparable a los infiernos, con el cianuro como actor principal.
Desde el año 2011, a petición del Parlamento de la Unión Europea, está prohibido el uso de cianuro en Europa.
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Pedro Gargantilla es médico internista del Hospital de El Escorial (Madrid) y autor de varios libros de divulgación.
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