tribuna abierta

Pluralidad frente al totalitarismo

El próximo día 11 comienza una campaña electoral en Cataluña en la que el totalitarismo separatista apuesta claramente por dividirnos entre buenos y malos catalanes

Ángel Hernández Guardia

El nacionalismo separatista junto a la izquierda catalanista, nos propone como proyecto político, a todos los catalanes, que asumamos un planteamiento uniformista, para que renunciemos a nuestra pluralidad social y cultural y nos sometamos a un pretendido valor «superior» en nombre de una única y predefinida voluntad nacional, negando la realidad existente.

Frente a esa visión totalitaria y simplista de la sociedad, estamos los que defendemos un modelo de sociedad plural y de libertad, como el que tenemos definido y representado en la constitución española. Afirma Nicolás Redondo Terreros, que esa pluralidad que exhibimos quienes defendemos ese modelo, que es una de nuestras principales fortalezas ante el totalitarismo integrista. Y estamos de acuerdo, pero sin que la critica debida hacia el opositor, se convierta en un gesto de exclusión o anatematemización, que nos conduciría de nuevo a la propuesta totalitaria, como sucede frecuentemente, tratando de excluir al partido que gobierna por decisión de mayoría absoluta del pueblo español.

Es lógico y razonable que a pesar de las criticas entre adversarios políticos y sociales, que representan intereses en ocasiones opuestos, existan enfrentamientos, pero en ningún caso deben conducir a la exclusión del otro o al rechazo del acuerdo, ante el interés general de todos. Y tampoco la calculada equidistancia contribuye a construir nada solido, por la incertidumbre que genera o la falta de credibilidad.

El próximo día 11 comienza una campaña electoral en Cataluña, en la que el totalitarismo separatista apuesta claramente por dividirnos entre buenos y malos catalanes y que debe obtener una respuesta ciudadana en las urnas, masiva y plural, de rechazo a sus propuestas, a sus formas inaceptables en una sociedad democrática y que nos amenaza con romper las reglas, en lo que Alfonso Guerra ha calificado de «golpe de estado lento».

El pluralismo de quienes nos oponemos a ello, no debe evitar la conjunción necesaria, en torno a quienes tienen la obligación de garantizar la defensa de la ciudadanía ante tales amenazas. Debemos reconocernos en las instituciones a las que hemos dado dicha potestad (gobierno, poder judicial, parlamento nacional y partidos que los componen) y apoyarlas críticamente, pero también incondicionalmente, en su importante y trascendental responsabilidad para hacer que se cumpla la ley y se garantice el ejercicio de los derechos y libertades de toda la sociedad. A quienes no lo comprendan (PSC, Cs y PP), el pueblo les pedirá cuentas.

Ángel Hernández Guardia es presidente de Moviment Civic 12-O.

Pluralidad frente al totalitarismo

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