COAC 2023
Los viñanos: El tres por cuatro contra el universo
CARNAVAL DE CÁDIZ
La chirigota de la Viña se corona con el segundo pasodoble pero se cae en los cuplés
La chirigota de la Manolín Santander durante la actuación en la Gran Final.
La Viña, aunque habita en alguna parte del corazón de todo carnavalero, hoy llegaba sola al Teatro. Un pasodoble contra el universo. La chirigota de Manolín era la participante clásica de la noche grande de Cádiz.
Ellos llegaban a la final después de ofrecer un Concurso en el que han ido de más a menos. Los viñanos guardan su esencia en un pasodoble marca de la casa y nunca han desentonado en las dos partes fijas del repertorio. La clave, como en las compañeras de modalidad, el cuplé. Una parte en la que nadie atina en este Concurso y ellos, en esta final, tampoco lo iban a conseguir.
El primer pasodoble de esta chirigota no fue a Cádiz. Era una letra a la soledad. Relataban diferentes situaciones que la soledad te depara. Un anciano cuando va al banco, un día de reyes sin nadie al que regalar o alguien al que le puedas dar las gracias. Bonita letra.
Con el segundo llegó el tipo de pasodobles en el que mejor se mueven estos chirigoteros. «Un pasacalle con un barrio entero asomado en los balcones». Y esa vuelta por debajo del hospital «cantando la felicidad». El pasodoble fue una pila de buenas razones en las que este autor se basa para acudir a las coplas cada febrero. «Dime si no tengo razones para escribirte una chirigota», remataba. Pasión a raudales de un grupo que acaba casi en el foso.
Video.
Ayuso es igual de carajota si está lloviendo o está nublado. Eso fue el remate del primero. El segundo a la repartición de un perro. La tanda se la tragó la tierra. No atinaron. La chirigota, en la Gran Final del Falla, va a la batalla con su instrumento principal; el pasodoble. Camino llano para los fantasmitas.
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