¿Son buenos, eh?
La chirigota de 'Los calaíta' se consagra como la gran sensación del concurso tras un gran pase en las semifinales

El lunes asistimos a un acontecimiento único que pocas veces suele darse. Una de esas casualidades que solo pasan algunos años y es que cuando un chirigota cae de pie y gusta desde el principio no hay dudas de que será un pelotazo. Y eso que está la cosa apretada este año, pero lo que tenía que suceder, sucedió. 'Los calaíta' llevaron en volandas el tipo de Eugenio, lo saborearon, le dieron mil vueltas, transportando al espectador a esa atmósfera única del humorista y el que lo vio en primera fila disfrutó como un enano, su hijo Gerard.
La sorpresa para el que lo veía como yo desde casa -a las tantas de la mañana por trabajo- fue mayúscula. ¿En serio, el hijo de Eugenio? Sí, no era una broma. La emoción sobrepasaba la pantalla. Lo que no sabía es que participaría como uno más en el inicio y que daría su beneplácito a un Ale Peluca que estaba pellizcándose para ver si todo esto era de verdad. Ni más ni menos que la Cruz verdadera que llevaba Eugenio en todas sus actuaciones. Eso es un puñetazo en la mesa para la Gran Final. Y el que no lo vea así, se ha perdido medio concurso. Luego, el resto de la actuación fue para enmarcarla, sobre todo los cuplés.
Me pasaba el otro día otro 'jartible' del Carnaval una especie de árbol genealógico de las chirigotas previas hasta dar con esta 'comparsa' de 'Los calaíta'. Y es que desde 'Una insolación del carajo' en 2023 ya se venía barruntando el talento, bien repartido entre sus autores. De aquélla salieron ni más ni menos que cuatro el año pasado, con más o menos fortuna en el certamen: 'Sácamela de la boca', 'Los Plácidos Domingos', 'Ciego de Tronos' o 'Los Apocalípticos'. Pero es que este año la cosa sube hasta siete agrupaciones que salen de aquella primera juntiña, siendo la de Ale Peluca la gran sensación del concurso: '¿Son buenos, eh?'.
Lo mejor de todo es que este derroche de juventud convive y casa a la perfección con los mejores maestros en esto del humor desde hace treinta años y se está pudiendo comprobar sobre las tablas, algo realmente mágico y bonito para el aficionado, por lo que se vislumbra un presente y un futuro de la chirigota bastante prometedor. Esperemos que el jurado sea consecuente y no la líe para la Gran Final. Todo puede pasar aún, pero crucemos los dedos.