Opinión
La valla
Debemos dar ejemplo a los visitantes de nuestra idiosincrasia, de nuestra forma de vivir la fiesta
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Y aunque están los cuchillos largos ahí mismo, y aunque la final del falla está ahí a la vuelta de una sesión para ponerle el broche a este COAC 2025, ya va siendo hora de poner el punto de mira en la calle. La semana de carnaval asoma, y es el momento de vivir Cádiz al máximo de su esplendor, al máximo de su ingenio y arte. Nuestras calles se preparan para ser el teatro entre los teatros, para ser auditorio de coplas, corrillos de risas, romanceros de poca vergüenza, callejeras que toman el mando de las esquinas...
Y entre todo este maremágnum, vemos una señal de alerta en forma de valla, rodeando nuestra catedral a modo de fortificación, al más puro estilo medieval. No critico precisamente la iniciativa, me parece lícita la medida de proteger nuestros monumentos con barreras físicas anti «inhumanos», pero lo realmente importante para defender una fortificación son los soldados, y ahí entramos los gaditanos.
Debemos dar ejemplo a los visitantes de nuestra idiosincrasia, de nuestra forma de vivir la fiesta, invitarlos a imitarnos, a escuchar las coplas, a beber con moderación y sin patoseríos, a educar en carnaval a nuestros huéspedes para que se lleven el mejor de los recuerdos de Cádiz. Solo así conseguiremos un doble objetivo, defender nuestras calles de gente que pensaba que esto era poco más que una barra libre de botellón y desenfreno, y a la vez exportar la mejor de nuestras materias primas, el CARNAVAL en mayúsculas. Seamos todos soldados de la tacita, seamos la valla que impida cruzar al lado más oscuro del carnaval. Viva el carnaval de la calle!