Pan y circo
Una temporada larga
'No se procedió en su debido momento a la obligada renovación de una plantilla'
El 0-4 del Zaragoza en la primera jornada ya presagiaba la temporada.
En las ya lejanas calendas estivales, allá por los albores de la temporada de mediados de agosto, ya advertimos lo que nos esperaba esta campaña, lo larga que en que podía convertirse esta liga del retorno a la categoría de plata. Aquel inaugural partido frente al Zaragoza, del que salimos vil, ignominiosamente vapuleados, supuso todo un recordatorio, una muestra de la más cruda realidad de lo poco que teníamos y de lo mucho que nos faltaba. Y a medida que se sucedieron las jornadas, el objetivo del ascenso se alejaba, cada domingo que pasaba esa meta obligada para todo equipo descensor se convertía en mayor entelequia quimérica, mientras que la sombra de la catástrofe planeaba cada vez más amenazante en una afición tan atónita como decepcionada.
No se procedió en su debido momento a la obligada renovación de una plantilla que, en su mayor parte, ya parecía periclitada, y con esos mismos mimbres de conjunto perdedor emprendimos una nueva aventura en una categoría inferior, donde continuamos perdiendo.
Por fortuna, con el cambio de entrenador el equipo adquirió mayor solidez, ya no era tan fácil de batir y, además de perder, también empataba o ganaba partidos en frecuentes ocasiones. Lo que nos ha llevado a dónde ahora estamos, a mitad de la tabla. El lugar que, por justicia futbolística, verdaderamente nos corresponde. La impotencia ofensiva demostrada en estos dos últimos encuentros constituyen palmaria elocuencia de la realidad. Ubicados en esta tierra de nadie clasificatoria, donde ascenso y descenso parecen batallas ajenas y lejanas, el calendario dicta que aún restan nueve pesadas jornadas para concluir la competición, en las que estamos obligados a mantener en vilo el ardor combativo. Aquella derrota en casa del primer partido de liga ya nos avisó que la temporada se haría larga. Pero no pudimos imaginar cuánto.
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