Cádiz Cf

Stop para Ontiveros

El marbellí quiso volver a dar su mejor versión pero le fue imposible ante un rival que fue al límite para conseguir secarlo y asfixiarlo

¿Por qué tiene que luchar este Cádiz? 

La defensa armera no tuvo filtros con Ontiveros. antonio vázquez

Alfonso Carbonell

Cádiz

Estaba desaparecido y casi que fuera de combate desde que el pasado 23 de febrero el Castellón vino a ponerle al Cádiz CF su meta, su cota, límite, su tope. Aquella tarde noche, el conjunto de La Plana se sobrepuso a un arranque donde los amarillos parecían llegar con la inercia del Sardinero pero acabaron siendo sometidos y cediendo un empate en Carranza que frenaba en seco las aspiraciones de los cadistas más optimistas.

En aquel encuentro, Ontiveros, que llegaba al choque tras coronarse en la victoria a domicilio ante el entonces líder Racing de Santander, por supuesto que no se cansó de intentarlo, pero no obtuvo resultado. Se estaba ante el apagón generalizado del equipo y, en particular, de su estrella. Cinco encuentros después el ascenso es una quimera.

Han sido cinco partidos en los que, además, Javier Ontiveros no ha podido dar lo que estaba dando hasta que se encalló en casa ante el cuadro albinegro. Después llegó la goleada recibida en Albacete y las victorias ante el Málaga y el Granada en tres encuentros donde la influencia del talentoso jugador marbellí fue difuminándose a pesar de sus intentos.

Además, la paulatina presencia de Melendo en el once no ha ido acompañada por un incremento, o recuperación del nivel en Ontiveros, que ha visto que tras acomodarse en la mediapunta ha perdido protagonismo en su regreso a la banda izquierda, ahora que, paradójicamente, Ocampo ha desaparecido prácticamente de los planes por su escaso rendimiento.

Si las buenas noticias, engañosas tal y como se han comprobado, de sendas victorias en los derbis andaluces se dirigían a que el Cádiz CF también podía sumar de tres en tres sin la fundamental aportación de su mejor jugador, la derrota en Tenerife, con un Ontiveros nuevamente apagado, vino a confirmar que este equipo necesita de sus mejores hombres para, cuando domina, matar el partido de turno. Ante el equipo de Cervera no se remató a un equipo con pie y medio en Primera RFEF y ante el Eibar fue imposible traspasar la barrera armera. Y no porque Ontiveros se perdiera en el anonimato, no, esta vez no.

Porque desde los primeros minutos de juego ante el conjunto de Beñat San José se pudo apreciar a un Ontiveros con ganas, pidiendo la boda y encarando. Así se pasó toda la primera parte. Bueno, hasta lo que pudo. La lección de la defensa vasca era bien clara a la hora de medirse al jugador andaluz, o la pelota o él, ambos no pasaría. Así fue como, poco a poco, el Eibar se fue cargando de amonestaciones y así fue también como Ontiveros fue perdiendo protagonismo al acusar, como acusaba al principio de Liga, un esfuerzo tremendo para tratar de aparecer.

Al final, y a un cuarto de hora para el final, el marbellí fue cambiado por Garitano después de haber querido volver aunque sin el éxito de meses atrás en los que circulaba sin el stop que le impuso una dura defensa eibarresa.

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