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Deportivo - Cádiz

Riazor, el aroma del gol que necesita Carlos Fernández

El delantero sevillano vuelve este domingo al estadio donde confirmó la proyección que le llevó a la Primera División

Bajas en el Deportivo

Carlos Fernández celebra un gol con la elástica del Dépor. l. v.

Alfonso Carbonell

Cádiz

No está siendo el año de Carlos Fernández, un delantero lastrado por las lesiones y que llegó el pasado verano a Cádiz casi que a precio de saldo. Su última lesión en la rodilla no le permitía ser competitivo en la máxima categoría y la Real Sociedad vio en el conjunto de la Tacita la mejor opción para que el delantero sevillano pudiera acumular minutos en la búsqueda de su mejor versión, esa por la que el conjunto donostiarra pagó en 2021 al Sevilla diez millones de euros más variables.

Para que el conjunto txuri-urdin pusiera esa suma de dinero sobre la mesa del club hispalense había muchos motivos, especialmente, sus goles, pero también una calidad técnica a la medida de un equipo que hace un fútbol de toque y pretencioso. Carlos Fernández ya se había hecho muy conocido en aquel grupo IV de Segunda B, donde marcó unos cuantos goles al Cádiz CF de aquella época. No tuvo mucho futuro en el primer equipo, motivo por el que salió cedido a clubes como el Granada o el Deportivo, donde dejó una huella imborrable.

Hace seis años ya de su cesión al conjunto coruñés. Fue en la temporada 18/19, donde el ariete sevillano aportó al club de Riazor diez goles y tres asistencias en una temporada donde el Deportivo luchó por el ascenso a Primera, truncado por una desafortunada eliminatoria final ante el Mallorca. Ese gran año le sirvió para volver al Sevilla, que acabó de nuevo cediéndolo, esta vez al Granada de Primera División, donde volvió a brillar anotando trece goles y repartiendo otras tres asistencias en un curso en el que cuadro nazarí obtuvo una histórica clasificación a competiciones europeas y una semifinal de Copa del Rey. Al año regresó de nuevo Sevilla, donde nunca terminó de cuajar acabando finalmente vendido a la Real.

Sabido es que la gran lacra de Carlos Fernández han sido las lesiones. Desde 2016 a mayo de 2024, la última, ha caído en quince, nueve defendiendo los colores del equipo vasco. En febrero del pasado año fue operado del menisco de la rodilla derecha, lo que le costó toda la temporada restante.

Vino a Cádiz con ganas de volver a empezar pero le está costando demasiado. Al principio, se le notaba inseguro en sus carreras, dudoso en el remate y temeroso en cada arrancada. Aparentemente ya eso parece cosa del pasado, lo que sigue siendo actualidad es su negación ante el gol. No marca desde el 11 de noviembre de 2023 que lo hiciera con la Real en un choque frente al Almería.

Llegó mermado pero en cuanto pudo competir dio el salto a la titularidad de la mano de Paco López. Han pasado jornadas y jornadas y hasta con Garitano también ha sido titular, pero sigue negado de cara a puerta. Este domingo regresa a un campo donde fue feliz y en donde es muy querido pese al poco tiempo que pasó en Riazor, un estadio que bien estaría le sirviera de amuleto para volver a reconciliarse con el gol.

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