Cádiz - Eibar
Querer no es poder (0-0)
El Cádiz se estrella ante su pobre realidad, empata ante el Eibar y suma un punto más para la permanencia
Así lo vivimos
Chris Ramos no se cansó de intentarlo.
Un punto más hacia la permanencia y un pasito más hacia el definitivo sopor que resta de aquí al final de Liga. El Cádiz, por momentos, quiso, pero volvió a darse cuenta de que no puede porque no está capacitado para nada más allá de la permanencia en una categoría donde la medianía se ha impuesto por encima de todo.
No deben andar muy bien las cosas dentro del once de Garitano cuando uno de los fijos como Diakité se cae del mismo, pero el caso es que se mantuvo Alcaraz y se introdujo a Fede San Emeterio, un doble pivote que le quita las ganas de ir al estadio al más pintado. Pero esto es lo que toca y lo que se espera de aquí a final de una Liga que promete, sino lo es ya, acabar siendo tortuosa. Volvían también, junto a Iza, Kovacevic y Melendo, de los pocos que suscitan algo de curiosidad en una grada que espera y desea volver al mejor Ontiveros, perdido últimamente en mitad del sopor.
Apenas había echado a rodar el balón y a Chris Ramos ya le tiraron un par de balonazos indicando los derroteros por los que iría el encuentro entre dos equipos alejados de todo, en tierra de nadie y emparejados con 44 puntos, a seis de esos 50 que firman la permanencia.
Y desde muy pronto se vio esa igualdad que ambas escuadras representan en la clasificación porque si bien era el Cádiz, por eso de estar en casa, el que con mayor decisión salió, también el Eibar no le perdía la cara al encuentro y era, de hecho, el primero en inquietar al rival con un libre directo rematado alto por Pascual.
Llegándose al cuarto de hora algo bueno pudo ver el sufrido seguidor cadista. Ontiveros estaba en 'on', quería la pelota, se le veía juguetón. Así fue como controló de pecho un mal pase bombeado de Alcaraz con el que dribló a un rival para sacarse un chut de libre de directo al que le metió 'folha seca' y encontrar el poste exterior de la portería de Magunagoitia. Primer aviso.
A ese avisó le siguió otro del conjunto armero, que remataba de cabeza todo los centros que el brasileño Matheus enviaba al área de David Gil; en esta, Arbilla también cabeceaba alto dentro del área amarilla.
Ni elaboraba el Cádiz, ni hacía mucho por intentarlo. Y ante esto, el recurso es el mismo que los dos últimos años y que tanto daño hace a los ojos de un purista. Patadón y tentetieso para un Chris Ramos que corría al espacio para después no saber muy bien qué hacer con el balón en el caso de hacerse con él. Sí que supo domarlo en el 24', donde rescató un balón en la línea de fondo para hacerle un túnel a Arambarri, al que dejó atrás justo antes de chutar al cuerpo de Magunagoitia.
Poco a poco, el Cádiz se iba haciendo con el control del encuentro y eso endurecía al Eibar, que en apenas tres minutos vio dos cartulinas amarillas (Corpas y Arbilla) tras cazar a los dos jugones locales, Ontiveros y Melendo. Era el marbellí el que más lo intentaba y, sin quejarse, no paraba de ser derribado por la férrea zaga vasca.
Se merecía el gol el Cádiz, pero lo que estuvo más cerca fue de encajarlo al filo del descanso tras un remate de cabeza en picado, el tercero, de Bautista a centro de Cristian Gutiérrez.
Ambos equipos se iban a la caseta con la sensación de no ser dominados ni dominadores representando de la mejor manera posible el estado en el que se encuentran en la tabla clasificatoria. Sí se le notaba un poco más, de ahí la dureza empleada en algunos momentos de la primera parte, intenso a los armeros, que con la llegada de un nuevo entrenador disfrutan de la motivación que ya se ha difuminado por momentos en el once de Garitano. Eso sí, los amarillos cambiaban algo la cara y la alegraban respecto a la que presentaron hace unos días en el Heliodoro Rodríguez López, donde tiraron por la borda las ilusiones de muchos aficionados al salir ante un equipo prácticamente descendido con una actitud que en nada hacía sentir que una victoria le hubiera puesto a cuatro puntos de los 'play off' de ascenso.
Reanudación
Movidos por la inercia, los amarillos salieron algo más decididos que los azulgranas y producto de esa pujanza llegaría la primera aproximación al área vasca tras un centro forzado de Iza que remató de media chilena Chris Ramos, muy emparejado con Arambarri, que no le dejó contactar con el balón con facilidad.
Insistía el Cádiz e insistía Chris Ramos, que por enésima vez generaba problemas -y de la misma forma que acostumbra- en la zaga visitante tras irse por la línea de fondo y ser derribado por Arambarri, que era el tercero de los suyos en ver el cartón amarillo.
Pasado el 60', jugaba el Cádiz sus mejores minutos, pero sin la profundidad necesaria para inquietar a un Eibar bien plantado en su campo y con las ideas claras para aprovechar los espacios que lógicamente iba a ir dejando los hombres de Garitano, que en el 67' sacaba del campo a Sobrino y metía a otra torre como Carlos Fernández.
A pesar de que el cuadro amarillo intentaba sin llegar, la grada comenzó a exigir una marcha más, algo que este club se olvidó de comprar en el pasado mercado de invierno donde solo se hizo un par de recambios en las pastillas de freno y poco más. Y esas dudas, las de las gradas, no pasaron en contagiar al equipo, que comenzó a ver como el Eibar se venía arriba en la recta final del choque al que se apuntaban en el 78' Ocampo y De la Rosa por Melendo y Ontiveros, que fueron de más a menos.
Pedía la grada a los suyos que se fueran hacia delante sin saber, o sabiéndolo, que no están capacitados para hacerlo sin que le hagan un traje atrás. El equipo quería, una vez más, pero no podía. Y claro, menos mal que al frente de esto está un entrenador responsable, que sabe muy bien que si no se puede ganar, que es lo más normal, tampoco se puede perder. Y, a pesar de esa sensatez, casi lo hace tras una acción en la media luna de Jon Bautista que acabó con un zurdazo que se fue a la chapa detrás de la portería.
Entre Roger, que había entrado junto a Diakité, y Ocampo se fabricaron la reacción, pero el disparo del charrúa no encontró puerta en su disparo marca de la casa. También el Eibar tuvo la suya en el 90', pero el zurdazo raso de Corpas tras una contra peligrosa se fue a las manos de David Gil.
El pitido final acercaba a ambos conjuntos un poquito más hacia la permanencia para tranquilidad de sus aburridas hinchadas.
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