Cádiz - Deportivo
(Previa) Vuelta a casa para ponerse cómodo
El Cádiz recibe esta tarde al Deportivo con la misión de sumar su tercera victoria consecutiva ante los suyos
Dónde y cuándo ver el partido
Glauder agarra a Chris Ramos mientras Kovacevic y el canterano Julio Cabrera no pierden detalle del centro.
No le están yendo tan mal las cosas en las últimas jornadas al Cádiz de Paco López, que parece sentirse algo más seguro con un equipo que se mantiene en pie en la plaza más complicada de la categoría, Los Cármenes. Lo hizo, eso sí, apoyado por un gran David Gil y por la suerte, esa que parece haberse dado la vuelta para sonreírle a un equipo acostumbrado a perder los partidos que iban caminito del empate.
Poco a poco, derrota a derrota, tropiezo a tropiezo, los hombres de amarillo se han dado cuenta que son de Segunda. Y no solo porque lo diga la categoría a la que han vuelto, no. Lo son porque lo son. De Segunda. Bajaron porque son de Segunda. Y hasta el momento tampoco es que estén demostrando que van sobrados en esta categoría a la que volvieron por méritos propios. Puede que esta lectura resulte negativa, o pesimista, pero no, es lo más optimista que puede hacerse porque significa que por fin los pupilos de Paco López han interiorizado que para sacar los partidos adelante tienen que correr una mijita más que el rival de turno. Y, entonces, solo entonces, podrán competir y alejarse del descenso, algo que tiene a más de un cadista más que preocupado. Y con razón. Con mucha razón.
Que el equipo corra y sufra unido se debe a muchas cosas seguramente, pero una de ellas es la magnífica noticia de que ya no hay una manzana podrida en el cesto. En efecto, Alarcón -que tampoco es que jugase mucho- ha hecho, sin querer, su mejor servicio a la causa. Koaumé no está y ahora el equipo empatiza más con la grada y entre ellos. Ha vuelto la solidaridad en el campo, la unidad, la buena fe y el sentimiento de grupo. En definitiva, todo de lo que adolece un jugador que estaría muy bien no volviera tras las vacaciones de Navidad. Su marcha sería el mejor aguinaldo para un equipo que necesita de muchos brazos honestos para sujetarse.
La situación de ambos futbolistas lo explicaba de maravilla el primero que lo sufre a pesar de que reúne las características de ese futbolista que le puede dar sentido a su libro de estilo. Pero no, aquí y en Pequín, lo que manda es la persona. «Se que es difícil de entender. El hecho de no contar realmente lo que pasa abre las especulaciones pero cuando un entrenador no cuenta el por qué es por evitar y proteger el vestuario y nuestra casa. Los trapos sucios se lavan dentro, no puedo reprochar las especulaciones pero no puedo contar más. Tomo la decisión que entiendo es la mejor para el equipo, puede ser contraproducente teniendo en cuenta las bajas que tenemos en esa posición pero la decisión va en favor del equipo», decía el técnico sobre el castigo impuesto a dos jugadores que cumplirán hoy su tercer partido de sanción por indisciplina. Lo de Alarcón tal vez es una pena porque es esa clase de jugadores que crece una enormidad en la batalla, pero bueno, estará pagando el pato también y con tal de que el otro no proteste por discriminación bien está castigado. No haberse pegado.
Dos bajas importantes
Y otro de sangre caliente que no estará y el equipo lo echará en falta es Escalante, que se lesionaba esta semana justo cuando parecía despertar de un sueño profundo que se tomó justo al renovar. La ausencia del argentino será cubierta por Álex Fernández ya que Alcaraz acaba de salir de dos semanas lesionados y no estará para muchos trotes. Junto al pelirrojo estará San Emeterio. Detrás de ellos repetirá la defensa formada en Granada con Chust de lateral, Fali y Kovacevic de centrales y Matos por el carril zurdo. Bajo palos, David Gil. Otra baja de gran calibre es la de Ontiveros, que tiene la manía de encararse con rivales y protestar a los árbitros demasiado. El malagueño, sancionado tras su quinta amarilla, dejará su lugar en el once, que no en la banda que rara vez ocupa, a Iván Alejo. El pucelano vuelve a una casa donde no se le trata especialmente bien y correrá por la derecha mientras que Ocampo lo hará por la izquierda. Carlos Fernández y Roger Martí volverán a ser los hombres más adelantados de un equipo que quiere hacer bueno el empate cosechado la pasada jornada ante el Granada.
En frente estará un nuevo caramelito. El recién ascendido Deportivo no le ha cogido el pulso todavía a la categoría y ya va por su segundo entrenador después del despido de Idiakez, que abandonó la ciudad deportiva de Abegondo con sus pertenencias metidas en una bolsa de basura. Y es que el fútbol no tiene memoria con el entrenador del ascenso, una palabra quimérica en estos momentos par el Cádiz. Se siguen necesitando puntos y nada mejor como volver a casa para ponerse igual de cómodo que se ganó a Oviedo y Córdoba. O eso tal pareció.
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