cádiz - girona
Poco fútbol y mucha honra (0-1)
Una expulsión a Machis al comienzo marca un partido en el que el Cádiz llega con vida a un descuento donde pudo empatar
Maxi no tuvo suerte.
Una roja a Machis en el minuto diez marcó un partido en el que los de Sergio supieron crecer desde el sufrimiento. La derrota en casa, la primera en Liga, se pintó de digna pero no esconde que los amarillos solo han sumado dos puntos de los últimos quince disputados. Un porcentaje preocupante de no ser porque hay equipos que parecen abocados a bajar con plomo.
Pocas conclusiones se pueden sacar de un nuevo partido con expulsiones en Carranza. Eso sí, al equipo le cuesta horrores hacer fútbol y va muy justo de gasolina. Eso sí, el nivel competitivo sigue siendo brutal y con eso parece que le dará este año. Y no está nada mal poder afirmar eso.
Sergio puso el once que tiene, no el que más le convence, pero es el que tiene. De hecho, dentro del mismo aparecen jugadores que en circunstancias normales deberían estar en el banquillo por su estado de forma actual, lo que dice mucho del nivel actual de la plantilla. Hombres como Iza, Meré, Escalante, Maxi Gómez o el mismo Javi Hernández no se encuentran en su mejor momento pero son tantas las carencias que presenta el fondo de armario que el técnico no tiene otra que confiar en ellos para no tener que elegir entre sus reservas. Y a pesar de este escenario, lo cierto es que tanto Sergio como sus pupilos no se encuentran pasando las que están pasando por Granada, Almería o Vigo y eso no es más que un motivo de satisfacción.
Tenía ganas el Girona de resarcirse cuanto antes del 0-3 que le endosó el Madrid la semana que viene y en apenas tres minutos los catalanes ya pisaron el área de Ledesma hasta en tres ocasiones. Lo hicieron gracias una internada de Yan Couto que, tras irse de Javi Hernández, era objeto de falta (con tarjeta) por Alcaraz, que tuvo que pararlo antes de que se metiera hasta la cocina. La falta la sacó Aleix García para que de nuevo apareciera Alcaraz para despejar a córner.
No se amilanó el Cádiz ante este inesperado arranque gerundense y fue Alejo el que respondía de la mejor manera posible con una acción en la que forzaba la falta (con tarjeta también) a Aleix García para a continuación avisar al cuadro de Míchel de que ellos también sabían llegar arriba.
Roja directa a Machis
No le iban mal las cosas al Cádiz a pesar del lógico dominio de un Girona muy superior, sin embargo, gracias a la presión alta de Chris Ramos el meta Gazzaniga cometió un error entregando el balón a Machís, que se precipitó al atacar el balón sin percatarse de la mejor colocación de Maxi Goméz para chutar que venía desde atrás. No sería la última vez que se precipitara el venezolano porque al poco levantaba demasiado la pierna con la plantilla por delante y derribaba a su compatriota Yangel Herrera. Martínez Munuera no se lo pensó y mandó al vinotinto a las duchas en el minuto diez ante la estupefacción de Carranza. La cara de Sergio era un poema y en la grada, por supuesto, ya se criticaba la titularidad de un jugador que pasó por un juzgado de Granada entre semana.
Con todo un partido por delante, el cadismo se preparaba para combatir un monólogo impuesto por el nuevo guión. No obstante, el Girona no apretó el acelerador y siguió tocando y tocando pero sin excesivo peligro ante un Cádiz que incluso se atrevía a irse al ataque según el momento del encuentro lo pidiese. Obviamente, la primera premisa no era otra que agazaparse antes que nada, pero si el rival blandeaba, el toque de corneta sonaba y los de Sergio avanzaban yardas siempre que se pudiera.
Y la verdad es que no le fue nada mal a los gaditanos a lo largo de una primera parte que se alargó en diez minutos a cuenta del VAR, amonestaciones e interrupciones. El Girona era el dueño del balón pero pocas veces pisó área amarilla con peligro. Es más, fue el once local el que de vez en cuando llegaba con mayor intención espoleado por un Alejo incisivo como nunca.
Con tablas en el marcador se llegó al descanso de un partido que se iba a hacer eterno para un Cádiz en inferioridad numérica y que corrió de manera infatigable para consuelo de una afición que se entregaba al equipo por coraje más que por fútbol.
Sin cambios tras el descanso, fue el Girona, como correspondía, el que incrementó el ritmo del partido multiplicando el esfuerzo de los cadistas. Avisaba Savinho con un disparo cruzado desviado a córner por Ledesma como anticipo a una reanudación que prometía mucho sacrificio. Como el de Alejo que robaba, y robaba bien, un buen balón que quiso convertir es un gran pase en profundidad al que Maxi Gómez no contestó como ese delantero que debe aparecer cuanto antes.
Gol de Aleix García
El que volvió a aparecer en el 14' de la segunda parte fue Yan Couto, que en su enésima entrada por banda asistía con un pase atrás a Aleix García para que el capitán gerundense colocase desde la media luna la bola lejos del alcance de Ledesma. El 0-1 ponía cordura a un partido y los de Míchel comenzaban el baile.
Las posesiones del Girona ya eran eternas, la circulación del balón que hacían los de Míchel mareaban a un Cádiz grogui y las ocasiones se producían como el que abre un grifo. Conan contestaba con un paradón a un disparo ajustado de Coouto y acto seguido Aleix García volvía a probar fortuna desde lejos pero su disparo rebotaba en un contrario.
Agonizaba bajo el sol el Cádiz cuando agradecía los cambios de su entrenador. Sergio sentaba a Iza y Escalante y sacaba a Kouamé y Lucas Pires para alinear una defensa de tres con dos carrileros y a las primeras de cambio, y empujados por el voluntarioso Alejo, los locales forzaban un saque de esquina tras llegar verticalmente al área contraria. Poco más tarde, Maxi Gómez, desaparecido y a menos, dejaba su lugar a Sergi Guardiola. Quedaba un mundo por delante y el Cádiz no iba a entregar la cuchara tan fácilmente.
Veía Míchel que, aunque fuera a lo suicida, los cambios de Sergio le habían revolucionado algo que creía tener controlado y introdujo cambios para volver a hacerse con la pelota y cansar más a un once que lo estaba corriendo todo. La pausa para hidratación le vino como anillo al dedo al Cádiz, que lo ponía todo en el asador con las entradas de Sobrino y Negredo por Chris Ramos y Meré.
Los cambios siguieron dando la razón a un Cádiz combativo. Así, y tras una jugada trabajada por Negredo y rescatada por Alejo llegó un cabezazo de Sobrino que por poco va hacia dentro. Este esfuerzo titánico activaba a la afición, que desde el 80 hacia delante comenzó a rugir con más fuerza en todos los minutos anteriores.
Se iba con todo hacia arriba el Cádiz y esto suponía que las vueltas se las cogiera el Girona, que perdonaba en cada llegada para alivio de una grada que veía como se llegaba con vida hasta el final y, lo más importante, con muchísima dignidad y valentía. Pero si los de Míchel perdonaron, no menos lo hizo Javi Hernández, que hasta dos claras tuvo en un descuento que el Cádiz maniató al Girona sin premio.
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