cádiz - zaragoza
En manos de Paco (0-4)
Goleada para empezar una temporada en la que o el entrenador se planta exigiendo fichajes de calidad a cascoporro o dejará a un paso del abismo a una afición anestesiada
Desafortunado debut de Caro.
En manos de Paco López. Así debe considerarse el cadismo, al que no está de más tirarle un poco de las orejas porque hasta se le ve algo acomodado a juzgar por el comportamiento a medida que su equipo iba encajando goles. Algunas protestas, muchas incluso, pero desbandada generalizada con el tercer gol en vez de afearle al que manda el equipito con el que se ha dignado presentarse en la primera jornada de Liga en Segunda tras un calamitoso y reciente descenso. Por eso, y en vista que la afición llega hasta donde llega, aquí el único que puede levantar la voz en defensa de su currículum es el entrenador de Silla, que es quien se juega su prestigio. Y o se planta en el despacho del presidente exigiéndole fichajes de calidad o bien haría al cadismo yéndose por donde ha venido para retratar al que lo ha fichado. Este equipo bajó por algo y el 0-4 que se acaba de comer no es más que una prolongación de la vergonzante temporada que se pegaron el pasado año con la dejación de funciones del presidente y el visto bueno o la sumisión de Sergio. Así que, don Francisco López, que sepa que el cadismo y su carrera está en juego.
El primer once de Paco López se asentaba sobre un clásico 4-4-2, señal inequívoca de que aún no las tiene todas consigo como para ponerse a jugar en plan panenkita desde el primer día, de ahí que se fiara más de lo impuesto en años anteriores que de lo que pretende hacer por venir. Pero no, no está el tema para farolillos. Por eso, tiraba de sensatez y daba continuidad a los más empleados durante la pretemporada con Roger y Chris Ramos como estiletes de un equipo sujetado en el centro por Chust, Fali, Álex y Moussa Diakité. Bajo palos se colocaba Caro mientras que las bandas eran cosa de Iza, Matos, Sobrino y Alejo. Un once práctico y esperable, pero poco ilusionante.
Segundos antes del arranque del partido la grada entonaba su último deseo al grito de 'Vizcaíno dimisión', que fue la antesala de un inicio eléctrico por parte del Zaragoza, que trenzaba una jugada perfecta antes de completarse el primer minuto de juego para finalizarla el zurdo Liso, que disparaba desviado sin mucho ángulo con mucha maldad.
Fue el primero minuto, pero también los siguientes. Porque el Cádiz solo tenía el balón con relativa facilidad cada vez que jugaba con él los centrales con el portero y poco más ya que tanto Chust como Fali acababan quitándoselo de encima con balones en largo hacia nadie. Por eso, cada vez que la pelota le llegaba a los maños se veía la tremenda diferencia de un equipo trabajado y otro por hacer.
El primero
Para colmo, llegado el minuto 12 un balón alto ganado por Samed Bazdar a Fali era prolongado hacia Soberón, que no se lo pensaba dos veces y disparaba desde fuera del área para sorprender a Caro, que adelantado solo llegaba a tocar el balón.
Al poco, otra vez el Zaragoza se ponía a tocar y tocar hasta marear al Cádiz. Fue así como llegó una triple ocasión en una que no acabó en gol debido a una doble parada con rectificación de Caro como respuesta dos disparos a bocajarro de Bazdar y después gracias a que Fali sacaba bajo palos un disparo sin portero de Soberón.
Y claro. se vino la pitada. La gran pitada a un equipo sin ideas y arrinconado por un equipo que con muy poco ya había hecho casi todo. No mejoraba la cosa y el Zaragoza, a su ritmo, seguía mandando sobre un once amarillo lleno de dudas.
Pudo llegar el tercero en el 27' y tras un pase filtrado con el que Liso, tan solo controlando, se deshacía de Fali para presentarse solo ante Caro, que salvaba con su pierna derecha el segundo.
No levantaba cabeza el Cádiz, que se iba al tiempo muerto para beber agua mientras se escuchaba en la grada eso del 'Vete pa Sevilla, no te queremos' y otro hits de los últimos años.
El Cádiz era una prolongación del de la última temporada y se acercaba al descanso sin chutar a puerta. De hecho, lo más cerca que estuvo de aproximarse fue gracias a un pase atrás errado por Soberón al que salió al quite perfectamente Roger, que fue derribado por Bernardo Vital. La falta se sacó sin muchas consecuencias. Al tiempo, un saque de esquina botado por Álex era mal rematado por Diakité, que veía como sus compañeros Fali y Chust se convertían en sus mejores obstáculos.
La inercia era la que era y así fue como se desencadenó el segundo gol en el minuto 42 y después de un pésimo despeje en la media luna de Moussa Diakité que le llegaba a Iván Calero, libre de la marca de Matos, para que asistiese en la línea de gol a Soberón, que firmaba su doblete. Y claro, tra el gol, otro hit salía de la grada. Y este bien tirado porque es difícil de entender. '¿Dónde están los millones, los millones dónde están?'.
Y así, en un ambiente tremendamente peligroso para la convivencia se llegaba al descanso no sin antes de comprobar que este Cádiz, como el del último año, de fútbol nada, pero de patadas va sobrado. Qué cosa da ver jugar a este equipo...
Algo tenía que hacer Paco López para salir de su primer ridículo y lo que hizo fue un triple cambio metiendo a Zaldua, Alcaraz y Glauder por Matos, Diakité y Chust (lesionado). Y lo cierto es que muy poquito a poco, el Cádiz, a través de Alcaraz, fue capaz de ir metiéndose en el partido. Fue de las botas del mediocentro cuando estuvo cerca el gol tras una falta disparada por él, que fue quien también la forzó. Esa acción coincidió con la entrada del hombre más desequilibrante del equipo, Ocampo, que entraba por Alejo con pitos en la grada tras su exageradísima renovación.
Y no tardó en demostrarlo el uruguayo, que recibió un balón escorado en la banda izquierda para adentrarse en el área maña caño incluido pero su pase de la muerte encontró la pierna de Lluis López, que despejaba a córner.
La reacción cadista era una realidad y las ocasiones comenzaban a sucederse. La siguiente fue tras un saque de banda de Iza, que corrió por la izquierda en la segunda parte, que controló muy bien Álex asistiendo al propio Iza, que se metía en el área para disparar al palo corto bien tapado por Poussin, que había entrado supliendo al lesionado Femenías.
Apenas pasó un minuto desde acción hasta la siguiente de Chris Ramos, que completamente solo enviaba alto su cabezazo tras el caramelito que le había puesto Ocampo con su zurda y desde la banda izquierda. No cejaba en su empeño el charrúa, que de nuevo aparecía por su banda sorteando rivales mientras buscaba tiro antes de caer derribado. La falta la tiró Alcaraz muy mal, pero peor blocó Poussin, que tuvo que hacerse con el balón en dos tiempos ante la llegada a la desesperada de un Chris Ramos que cometía falta por juego peligroso.
Definitivamente, el campo se había inclinado hacia la portería zaragocista, sobre todo gracias a Ocampo, a quienes sus compañeros no paraban de buscar. En otra del charrúa, habilitaba a Iza para que el portuense centrase raso a Roger, que tras controlar se revolvió con un taconazo que murió justo al nacer tapado por la zaga visitante. No había manera y el crono ya marcaba 81 de partido.
Pero a pesar de esa mejoría, una pérdida de Iza en el centro del campo alimentaba a un Zaragoza con las cosas muy claras gracias a Keidi Bare, que creó una jugada que finalizó el excadista Aketxe, que tras un pase atrás de Luna batía por debajo a Caro.
Con media afición en busca de la salida llegaba el cuarto en una jugada que da vergüenza hasta de narrarla pero que representaba a la perfección lo que es el club en la actualidad. Búsquenla porque es el típico gol que se da en una pachanga de colegas cuando la hora está acabando y ya está el personal hasta eso, como lo está la afición cadista. Hasta eso.
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