Cádiz CF - Real Oviedo
Los juveniles del Cádiz CF dicen adiós al sueño de la Copa del Rey
COPA DEL REY JUVENIL
Los cadistas caen 1-3 en El Rosal ante el Real Oviedo en los octavos de final del 'Torneo del KO'
Dos goles de Pelayo y otro de Pablo Agudín deciden la cita; Kattah maquilla el resultado
El Cádiz CF Juvenil A recibe al Real Oviedo en los octavos coperos
Los juveniles del Cádiz CF hacen historia en la Copa del Rey
El sueño del Cádiz CF Juvenil A en la Copa del Rey llegó a su fin. El equipo gaditano no pudo superar a los juveniles del Real Oviedo en la Ciudad Deportiva de la Bahía de Cádiz (El Rosal) y dijo adiós a una competición en la que venía de hacer historia al ganar 1-3 al Antiguoko en San Sebastián y entrar por primera vez en los octavos de final de la competición.
1-3 ganaron los ovetenses en tierras gaditanas en un encuentro que estuvo bastante reñido en sus inicios. Tanto que el guardameta Rubén evitó el gol visitante en varias ocasiones, mientras que Borja, a pase de Mario Pérez, estuvo cerca de adelantar a los amarillos.
Javirro, muy activo, y Raúl Pereira también pusieron cerco a la meta del equipo carbayón. Sin embargo, todo cambió pasada la primera media hora de juego con dos goles del Real Oviedo, que se colocó 0-2 en El Rosal gracias al acierto rematador de Pelayo y Pablo Agudín.
Nuevo golpe
Fue volver de los vestuarios y el Cádiz CF Juvenil A, que no estaba dispuesto a arrojar la toalla en una cita tan importante, se quedó muy cerca de recortar distancias en el marcador. El chut de Espinosa lo sacó la defensa asturiana bajo palos.
Y tan injusto fue el fútbol con los juveniles del Cádiz CF que a continuación hizo el Real Oviedo el 0-3 y puso una distancia considerable en el electrónico. Otra vez fue Pelayo el verdugo de los gaditanos.
En la recta final Kattah maquilló el resultado con el definitivo 1-3 y, aunque el Cádiz CF Juvenil A lo intentó por todos los medios posibles, el pase en la eliminatoria de la Copa del Rey lo consiguió el Real Oviedo.
Los seguidores presentes en El Rosal, como no podía ser de otra manera, despidieron a los cadistas con una cerrada ovación. Esta vez no pudo ser.