Cádiz CF
Garitano nunca vendió la moto
El Cádiz CF ha tenido y tiene a un entrenador serio que vino con el cometido de apagar un fuego que sigue extinguiendo
La responsabilidad vino de Bilbao

El pasado lunes, con ocasión del empate en casa ante el Eibar, muchos dejaron de soñar, pero lo cierto es que bien podrían haberlo hecho mucho antes si hubieran seguido paso a paso cada rueda de prensa del entrenador Gaizka Garitano, el único que se ha negado a vender motos dentro del club amarillo.
Para empezar, llegó con el equipo en descenso tal y como él ha recordado cada vez que una pregunta se asomaba a la intención de pedirle llegar a los 'play off' con un equipo acostumbrado a perder antes de su llegada. Fue el primero en parar los pies a la prensa en una previa de un encuentro cuando ya se le soltó eso de 'luchar por...'. Lejos de molestarse, el técnico vasco dijo que le hacía gracia que le preguntasen por esas aspiraciones cuando todavía el equipo se encontraba más cerca del descenso que de esa onírica sexta plaza. Es verdad que sus primeros cinco encuentros, y sobre todo tras la segunda victoria consecutiva ante el Mirandés después de lograrla en Elda, la fe de muchos creció notablemente y ese optimismo contagió a la prensa, siempre tan anclada a lo que se habla en el entorno.
Nadie mejor que él para saber que los tropiezos iban a llegar y nadie mejor que él para poner los puntos sobre las íes, o también conocidas como excusas. Así, y tras ver que el mercado de invierno dejaba más debilitada a su plantilla de lo que la cogió, dejó de morderse los dientes y expuso lo que todo el mundo ve: que le falta calidad en los metros finales, que no se le ha reforzado el equipo y que de la noche a la mañana los mismos jugadores que antes perdían todo no se podían poner de pronto a ganar partido y partido.
Su última comparecencia ante los medios fue un ejemplo más. «No hemos podido pese a intentarlo», resumió en su análisis del empate sin goles ante el cuadro armero. Y llevaba razón a pesar de que su equipo apenas hizo cosquillas al ordenado y duro conjunto vasco. En efecto, su Cádiz CF lo intentó pero ni pudo arañar siquiera a un equipo en mitad de la tabla como tampoco pudo ganar la semana anterior a un Tenerife casi descendido.
No se quedó ahí. «Nos falta algo. A nivel de solidez y estructura el equipo está muy bien y es de admirar», dijo para alabar el empeño y la profesionalidad que está viendo en unos jugadores que estaban deprimidos antes de su entrada en el club.
En cuanto a la decepción en la grada por eso de llegar al final de Liga sin opciones se mostró empático, aunque con reservas, sus reservas. «Entiendo esa sensación de la gente. Veo al equipo trabajar y veo sus virtudes y carencias. Pero repito que es difícil coger a un equipo en descenso y llevarlo a 'play off' porque tienes que ganar casi todos los partidos y no estamos en eso», manifestó a las claras una semana después de lamentar que Ocampo y De la Rosa estuvieron lesionados y no tuvo alternativas como extremos dejando en evidencia en nulo mercado de invierno realizado por la directiva.
Si hace no mucho el discurso que parecía impuesto por la lógica del nuevo fútbol era el de ir 'partido a partido' y ya se vería hasta dónde podría llegar, el vasco fue contundente a la hora de salirse de ese relato, de ese cuento, de esa historia, de esa mentira. «No vendo ir partido a partido. El que tenga la ilusión de poder llegar arriba lo entiendo, pero se debe entender en la situación que cogí al equipo», volvió a repetir para sacar la cara por su trabajo, algo que podría quedar empañado en el supuesto de que el equipo baje los brazos una vez se consiga la permanencia lo más pronto posible.
En la misma línea de sacar pecho, Garitano aplaudió que «ahora el Cádiz CF tiene esa solidez y saca resultados pero no los que nos deben llevar arriba». Y es que Garitano llegó con el cometido de apagar un fuego que no quiere que se le avive en ningún momento ya que aún no lo tiene extinguido de forma definitiva.