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Cádiz CF

Garitano aprendió y no arriesgó

El entrenador vasco se mantiene con los pies en el suelo y evitó soñar para no meter al club en lo que podría significar un tremendo problema

¿Por qué tiene que luchar el Cádiz?

Gaizka Garitano. CCF

Alfonso Carbonell

Cádiz

Es el único que los tiene y se agradece que los tenga. Gaizka Garitano trajo la responsabilidad y esta suele ser aburrida, pero es lo que tiene salvar una temporada por la que no se apostó desde los despachos en el pasado mes de enero. Los pies del entrenador cadista se mantienen en el suelo y mientras más se apeguen a la superficie, mejor.

No es que no lo haya intentado. Es verdad que, en su responsabilidad, no ha estado todo lo ambicioso que la afición hubiera deseado para no llegar al 'tostonazo' de temporada que queda por jugarse, pero no se sabría dónde estaría ahora el Cádiz CF de no haber sido por los empates que ató el técnico vasco y que han servido para poner tierra de por medio con el abismo del descenso, que está a nueve puntos, los mismos que se sitúa la sexta plaza.

A medida que se va acercando el final Garitano está tirando de pragmatismo, alejándose así de utópicos objetivos que en nada beneficiarían a la moral de un equipo que ha recuperado parte de la confianza en él tras el desastroso inicio con Paco López.

Y como de todo se aprende, Garitano no ha hecho la vista gorda con lo que le ha pasado en las últimas cuatro jornadas, donde ha sumado dos victorias (Granada y Málaga), una derrota (Tenerife) y un empate (Eibar). La dinámica de resultados, en efecto, no es mala y seguramente estaría en puestos de ascenso de haber comenzado la temporada, sin embargo, la rémora era tal que no ha tenido más remedio que tirar de austeridad, como el pasado lunes en el empate sin goles ante el conjunto armero.

Calidad limitada

Precisamente, estas últimas tablas han evidenciado las carencias ofensivas que sufre un equipo destinado a salvar la temporada y poco más. Garitano se puso desde el primer día como tarea insalvable edificar un muro para proteger tanto a la defensa como a la portería, las dos líneas que más han crecido con él desde que llegó al cargo.

Mucho se está hablando de la falta de ambición en el último encuentro ante el conjunto eibarrés, si bien Garitano no quiso pecar de lo que pecó el Málaga en la victoria amarilla conseguida en La Rosaleda gracias a los goles de Melendo y Matos. Dicho derbi en la Costa del Sol iba encaminado al 0-0 de manera irremisible de no ser por el paso adelante que dieron los hombres de Pellicer, que pagaron los espacios dejados atrás para que Matos hiciera la sangre que dos semanas después hizo Enric Gallego al Cádiz en Tenerife.

Porque aunque es cierto que la primera parte del Cádiz CF ante el conjunto de Álvaro Cervera fue imperdonable, no es menos verdad que el cambio de Melendo tras el descanso motivó que el once de Garitano adelantase sus líneas hasta conseguir el empate que ponía a un gol de quedarse a los cuatro puntos del 'play off'. El Tenerife parecía hundido, pero salió de su cueva aprovechando los vacíos que dejó el conjunto gaditano en su búsqueda de una victoria que acabó convertida en derrota por su desmedida ambición.

Ese tropiezo alejó definitivamente a los cadistas de la sexta plaza y los acercó algo más del descenso, un hecho que no pasó desapercibido un Gaizka Garitano que no dejará tambalearse a su equipo aunque sea a base de tristes y sosos empates, como iba siendo el triunfo ante el Granada (1-0) de no ser por la tremenda pifia de Hongla.

El encuentro ante el Eibar venía torcido y Garitano lo afrontó, tanto en la salida de los vestuarios como en la reanudación, con la ambición necesaria para jugar en terreno contrario más que en propio. Es más, en la segunda mitad sacó a dos jugadores de marcado carácter ofensivo como De la Rosa y Ocampo -eso sí, sentando a los cansados Melendo y Ontiveros-, pero la orden general de no perder el sitio era clara. Y es que nadie como él sabe lo importante que es seguir avanzando hasta llegar a la orilla que aún está por conquistar.

El Cádiz CF, este Cádiz CF, está en buenas manos por mucho que reste por delante un martirio. La falta de calidad evidencia las limitaciones de un equipo que debe seguir remando hasta los 50 puntos que garanticen la permanencia. Todo lo que no sea pensar en ella a cara de perro sería jugar con el mismo fuego que apagó el responsable de que ahora mismo el club no se adentre en un infierno.

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