Cádiz CF
Cádiz CF: Garitano puede tirar de excusas
El entrenador se ha ganado el respeto de la afición, esa misma que debe hacer por entender todos los errores de rectificación que pueda tener el esforzado e ignorado técnico vasco
La doble D del B

No es que nadie esté dándole cera a Gaizka Garitano, pero sí que se han escuchado ciertas críticas a la gestión que ha hecho durante algunos encuentros donde no ha acertado con sus cambios. Sin ir más lejos, el último empate en casa ante el Castellón provocó que florecieran algunas de ellas en aficionados que no entendieron ni sus cambios ni ese paso atrás que dio el equipo en defensa del punto cosechado sin arriesgar por una victoria que le hubiera seguido dando alas al sueño del 'play off' de ascenso.
Ya en rueda de prensa manifestó que a Chris Ramos lo cambió porque estaba pidiéndolo tras notar unas molestias. Pero lo peor llegó justo después porque su recambio fue Roger Martí, algo que no argumentó aunque se sobrentiende que si lo puso por delante de Carlos Fernández será porque el veterano de Torrent le ha comido la tostada al sevillano. Algo que cuesta entender después de los muchos partidos en el once que ha jugado el ex del Sevilla que ha visto, curiosamente o no, como se ha visto relegado al banquillo tras el cierre del mercado de fichajes que no ha traído ese delantero deseado.
Efectivamente, los cambios de Garitano, quien también sentó a Sobrino por Ocampo, no sentaron nada bien a un equipo que se terminó de echar hacia atrás con la entrada de Fede San Emeterio en el centro del campo. Pero, ¿tiene culpa de todo esto Garitano? Para algunos, sí. Para otros, no. Pero de tenerla, la culpa sería relativa porque está haciendo zumo con piedras.
La escasez de recursos le ha hecho tener que reinventar a dos canteranos que con Paco López eran figurantes en El Rosal y poco más. Además, gracias a sus cambios dentro del once ha enriquecido a un banquillo muy pobre que, ahora y a pesar de la marcha en enero de jugadores importantes, parece valer más que antes. Con Garitano, Alcaraz ha pasado a segunda línea y Álex a primera, pero también ha rescatado del ostracismo a Kovacevic, que para el anterior entrenador era poco más que un jugador de baloncesto. Fali es ahora suplente, pero no ha perdido un ápice de intensidad cada vez que sale al campo a pesar de que, según él mismo dice, ya no entrena tan de verdad como antes, algo que está pagando como está mandado. Qué decir de la irrupción de José Antonio de la Rosa, que ha sentado momentáneamente en el banquillo a Brian Ocampo, acomodado desde que viste de amarillo y puede jugar.
No, no es que a Garitano le rebosen las alternativas en el banquillo. Es por eso que si tiene que sacar a Roger pueda equivocarse, pero seguramente no lo haría de haberle llegado un delantero que reforzara a una demarcación donde tiene que jugar el ariete en el que menos confía pero que no tiene más justicia que ponerlo si echa un ojo a lo que le da al equipo solo en números.
Por eso, Garitano puede equivocarse. Sí, también cuando echa al equipo atrás ante un Castellón que venía con el cartel de víctima. Pero si lo hace es por algo. Y ese algo es el que él más que nadie trata de meter en la cabeza del cadismo, que no es otra cosa que este Cádiz CF no está capacitado para cotas más altas que no sea pasar la temporada con la máxima tranquilidad y aburrimiento posible.
Claro que puede tener excusas. No las dirá, pero se les notará. No tiene recambios y usa lo que puede buscando el crecimiento de todos sus jugadores dado que sabe que las lesiones vendrán tarde o temprano y que hombres ya olvidados como Escalante o Roger podrán tener protagonismo.
El esfuerzo de Garitano ya está siendo respetado por el mismo club que, sobra decir, no le pondrá exigencias salvo la permanencia dado que al ignorarlo en enero han sentado las bases de la normalización hasta que llegue el verano.