Cádiz Cf
Los árbitros reconocen a nivel interno que el Cádiz fue perjudicado por el VAR
Los tres equipos descendidos, además del Betis, se vieron desfavorecidos por decisiones arbitrales en el tramo final de temporada
El descenso de un equipo jamás se podrá justificar por las actuaciones arbitrales ya que un campeonato es una carrera de fondo a pesar de los obstáculos que puedan aparecer durante el camino. Eso no es óbice para afirmar que el Cádiz CF fue claramente perjudicado en algunos encuentros del curso pasado. La polémica expulsión sufrida por Víctor Chust ante un rival directo como el Celta de Vigo o el inexistente penalti pitado por mano a Momo frente a Osasuna son algunos de los ejemplos más destacados del pasado curso.
Injusticias arbitrales hubo, hay y habrá siempre, aunque en la actualidad son incomprensibles debido a la tecnología existente. No es habitual que desde el colectivo arbitral reconozcan los errores. Los colegiados están exentos de dar declaraciones y el aficionado tan solo dispone de los audios que ofrece la Real Federación Española de Fútbol en, eso sí, exclusivamente las jugadas que sean revisadas por el VAR.
A pesar de este ejercicio de transparencia las dudas no se disipan porque la autoridad o el ímpetu con el que se comunican según qué árbitros a otros desembocan en el debate de cuanto puede influir quién lo manifiesta y, sobre todo, cómo lo manifieste.
El famoso episodio del Cádiz - Elche
El Cádiz ya tiene experiencia en condonar puntos. Ocurrió en el famoso Cádiz - Elche en el que Ezequiel Ponce recibió el balón en claro fuera de juego en una jugada que acabó en tanto ilicitano y que desde el VAR tuvieron la nula capacidad de detectar. Javier Iglesias Villanueva se vio obligado a dar la cara tras su imperdonable error y escribió una carta ofreciendo sus disculpas.
«Tras lo ocurrido en el partido Cádiz-Elche de la jornada 17 de Liga de Primera División y la posterior avalancha de comentarios, críticas y elucubraciones vertidas sobre este tema, he sentido la necesidad, con el respaldo del CTA, de redactar este escrito para expresar mi sentir. Es sencillo y difícil a la vez pronunciar estas palabras, al igual que obvio y doloroso: me he equivocado. Lo que siento es enfado, cabreo, dolor y contrariedad conmigo mismo por el error cometido«, escribía.
La cúpula de árbitros reconoce en secreto errores
Relevo ha ido más allá y, según ha publicado, el Comité Técnico de Árbitros ha reconocido a nivel interno errores cometidos y que perjudicaron a los tres equipos descendidos - Almería, Granada y Cádiz - y al Real Betis en el tramo final de temporada. Añade que desde el propio colectivo arbitral señalan a la herramienta para trazar las líneas del fuero de juego «como el Paint, una chapuza».
El error es cuestión que involucra a los amarillos data de la jornada 32, en la que el Cádiz visitaba al Girona en Montilivi. Artem Dovbyk anotaba el 3-0 en el minuto 71 tras una gran maniobra dentro del área. El VAR revisó la jugada, aunque se tomó como parte más adelantada del jugador la rodilla al trazar las líneas. El hombro estaba claramente por delante y, en caso de haberse tenido en cuenta, el tanto habría sido anulado. Sin embargo, terminó siendo un gol concedido que debería haberse anulado y que supuso el 3-0 en el marcador de un partido que terminó llevándose el equipo de Míchel por 4-1.
El tanto anulado en Sevilla, otra página de injusticia arbitral
Otro de los grandes errores arbitrales sufridos por el Cádiz el pasado curso, aunque no esté reconocido (que se sepa) por la cúpula de los colegiados españoles, ocurría en la jornada 36. El cuadro de Mauricio Pellegrino llegaba al Sánchez Pizjuán con la obligación de sacar los tres puntos para continuar vivo en la lucha por la permanencia. Encontraba el premio en el minuto 66 cuando Badé introducía el esférico en su propia portería.
A pesar de la legalidad del tanto, Ortiz Arias se dejó influenciar por el VAR, donde estaba Carlos del Cerro Grande, y demostró no tener ningún tipo de personalidad y acabó tomando la decisión de anular el tanto. Al principio calificó la acción de «golpeo temerario», aunque rectifica sobre la marcha y usó la palabra «imprudente». Sin duda, no las tenía todas consigo.