La apuesta por un futuro sin desigualdad, sin brecha digital
El recién acabado 2020 ha marcado un antes y un después en la vida tal y como la conocíamos hasta el momento. Las relaciones personales, las formas de trabajar y aprender han cambiado de forma sistemática. Videollamadas, clases telemáticas o compra online se han convertido en recursos necesarios para nuestro día a día. Un hecho que ha puesto de manifiesto que la diferencias que ya existían en el acceso y uso de la tecnología en determinados colectivos, como los estudiantes con pocos recursos o los mayores, se han visto más acentuadas.
Por este motivo, CaixaBank, a través de Fundación “la Caixa”, se ha fijado como objetivo la lucha contra la denominada brecha digital. En esta línea de actuación se han puesto en marcha distintos proyectos para evitar que se convierta en una nueva forma de exclusión social. Su incidencia es especialmente acusada en personas mayores, personas dependientes y menores de familias vulnerables, quienes se han convertido en los principales beneficiarios de estas iniciativas.
El confinamiento domiciliario el pasado mes de marzo obligó a impartir las clases de forma telemática, con la realidad de que muchas familias no contaban con los recursos suficientes para que sus hijos continuaran su educación desde su domicilio. En este sentido, la Fundación “la Caixa”, a lo largo de todo el año, ha donado equipamiento informático a familias en situación vulnerable y con hijos en edad escolar, para que pudieran seguir las clases con normalidad.
Uno de los beneficiados por este proyecto es el colegio de AFANAS en El Puerto de Santa María. Rafael Crespo, pertenece al consejo directivo del colegio y es voluntario de la Caixa. Comenta que desde «entramos en la pandemia y con el confinamiento se pusieron en contacto los profesores con los padres del alumnado. En ese momento no había posibilidad nada mas de lo que era el teléfono móvil con la videollamada y estar en contacto con ellos para que la labor del colegio no parara. El problema era que en todos los hogares no había los mismos recursos». Ante esta situación Fundación “la Caixa” facilitó 23 tablets al alumnado de AFANAS en El Puerto. En cuanto al reparto, el voluntario de la entidad bancaria explica que en principio «se les va facilitando a los alumnos de familias que tienen menos poder adquisitivo». Asimismo, Crespo espera poder conseguir pronto los 90 dispositivos electrónicos para que todos los alumnos y alumnas puedan disponer de su tablet personal. Entre los objetivos que tiene este proyecto de digitalización escolar es dar «pautas a los padres para que en un momento dado se pueda contactar con ellos y puedan seguir la actividad escolar en su casa» concluye.

En el caso de los mayores y personas dependientes, a través del reparto de tablets en residencias, el fin principal era facilitar su comunicación con el exterior en los momentos en que el contacto con sus familiares estaba restringido y la única forma de comunicarse con ellos era a través de videollamada. Han sido más de 200 las tablets que se han repartido entre centros de mayores de Cádiz, Huelva y Sevilla. Entre ellas están las que han recibido los usuarios de ASPRODEME en Puerto Real. Su gerente, Juan Carlos González piensa que la digitalización y el acceso a estas nuevas formas de comunicación «ha beneficiado muchísimo porque tenemos en nuestra entidad tenemos una forma de trabajar respecto a los familiares que es muy abierta y muy inclusiva y están acostumbrados a tener mucha relación con los familiares. Salen mucho a hacer actividades en el pueblo y en otras localidades. Entonces en marzo se corta todo de raíz, además de un día para otro».
Respecto al uso de las tecnologías, señala que «como ha pasado en todos los niveles, no solo en centros como los nuestros, son cosas que antes se utilizaban de forma residual, igual que las reuniones telemáticas se hacían muy puntualmente y ahora pues como no ha quedado más remedio y nos hemos tenido que adaptar a la fuerza a esos sistemas, han venido para quedarse sin sustituir a otras actividades presenciales pero nos da un abanico de posibilidades».
Fue durante el confinamiento cuando desde Fundación “la Caixa” se ponen en contacto con este centro. «Me comentó que se le había ocurrido la posibilidad de enviarnos unas tablets para que nuestros usuarios no solo hablaran con sus familiares sino también para que los propios voluntarios de “la Caixa” les hicieran videollamadas», explica González. Para los usuarios de ASPRODEME, la experiencia ha sido muy positiva. «El hecho de hablar con gente diferente, que no conocen pero al final empiezan a hablar, a contarse cosas y crean hasta un vínculo. En algunos casos después del confinamiento el vínculo se ha mantenido», añade.
Si bien empezó con el confinamiento, la implantación de las nuevas tecnologías en la vida diaria, ya se ha convertido en una herramienta más en todos los aspectos. Una herramienta que pese a los avances que suponen acusa la desigualdad de las personas que cuentan con menos recursos.