ENTREVISTA

«Existe el uso problemático de las TICs pero todavía está en una situación iceberg»

Luis B. Bononato es director de Proyecto Hombre a nivel nacional y en la provincia de Cádiz

Plantearse por qué se ha llegado a cierta adicción o a un mal comportamiento es el principio del fin de para las personas que llegan a Proyecto Hombre para rehabilitarse en uno de sus programas. El director de la Asociación a nivel nacional y provincial,  Luis B. Bononato, ha hecho una radiografía de la situación actual desde que comenzase su andadura en la provincia hace más de 27 años.

¿En qué momento está ahora mismo Proyecto Hombre en Cádiz?

En el mismo que cuando empezamos porque nuestra filosofía es siempre dar respuesta a la realidad que existe en cada momento. En 1991 cuando abrimos fue para dar respuesta a una situación de drogas relacionadas con la politoxicomanía con el consumo de heroína, sida y delincuencia. Ese perfil lo seguimos atendiendo pero es un grupo reducido. Han ido apareciendo, nuevos perfiles, nuevas sustancias de consumo, nuevas adicciones, nuevas edades y nosotros conforme han ido apareciendo hemos ido dando respuesta.

¿Es preocupante la adicción a las nuevas tecnologías?

Más que adicción, nosotros hablamos de uso problemático o inadecuado de las TICs que en estos momentos está en una situación Iceberg. Los que vienen pidiendo ayuda son muy pocos todavía. Es un problema clarísimo y se ve todos los ámbitos. En el sanitario porque hay situación de sedentarismo y obesidad infantil; legal porque se produce bulling o secting; y en el campo académico y familiar con las dificultades que genera el móvil. De los talleres que ofertamos en centros educativos el 100% ,aparte de solicitar para cannabis, alcohol, nos pidieron sesiones informativas y formativas para abordar el uso de las TICS para el alumnado, profesorado y familia.

¿Qué hay que hacer para prevenir este uso inadecuado?

Hay que verlo como una consecuencia de la falta de normas o exigencia de los padres y madres, de una falta de directividad. Tienen que estar encima y muy pendientes. Lo que ocurre, es que los padres somos los primeros que utilizamos el móvil e Internet más de la cuenta. Hay que hacer saber al menor que no es propietario del móvil: ‘Tú estás utilizando el teléfono móvil pero no es propiedad tuya, es mía que yo te lo he comprado’. Ese concepto ayuda a que se centre y que sea consciente de quién sigue teniendo las riendas.

¿Ha variado el consumo de drogas y alcohol en la actualidad?

Lo que ha cambiado es el perfil de la persona pero el problema de adicciones sigue estando. Ahora atendemos incluso a más personas que en el 91 pero ya no existe la alarma social que había por la persona que te sacaba la navaja o la que está tirada en la calle con la jeringuilla de heroína. Muchas veces identificamos el problema no por la gravedad mismo sino por lo que me repercute a mí, y como ya no repercute tanto pensamos que no existe. Hay tres parámetros que ayudan a definir el riesgo que tiene una sustancia para que llegue a convertirse en adicción: la accesibilidad, la normalización y banalización. El alcohol es muy accesible incluso está definido como alimento, en el caso del cannabis se ha normalizado su uso y se banaliza. De hecho los jóvenes, según una encuesta del plan nacional sobre drogas, piensan que es más peligroso el tabaco que el cannabis.

Se habla del retorno de la heroína aunque consumida de forma diferente.

Se habla del repunte de la heroína pero nosotros todavía no podemos decirlo porque los casos que tratamos son de un 4-7%. Sí pensamos que es probable que se produzca un aumento de las personas atendidas porque es una cuestión de demanda y oferta. Hay mucho opio que se está cultivando en Afganistán y hay que darle salida y sí es cierto que se están produciendo unas entradas mayores de heroína respecto a diez años atrás. En el momento que bajes el precio, tengas clientes y se enganche la gente, es un negocio más.

¿Qué programas de tratamiento tiene la Asociación?

En ‘Proyecto Joven atendemos menores de 12 a 21 años con consumo de cannabis y alcohol sobre todo aunque ahora es donde entran los casos de adicción a las TICs y los de menores con problemas graves de comportamiento. El ‘Programa de Apoyo’ destinado consumidores de cocaína, de alcohol y adicción al juego pero con un perfil muy estructurado en el sentido que mantenía la familia, el trabajo, integrado socialmente. Tenemos un programa de integración socio-laboral. Ahora en noviembre presentamos el de intervención en empresas donde hacemos sesiones de información y formación de los trabajadores. Aparte está el que realizamos en los centros penitenciarios.

 ¿Cómo funcionan estos programas?

Proyecto Hombre lo definimos como un programa de conocimiento y crecimiento personal donde el objetivo no es que la persona deje la droga, el consumo o la adicción. Lo que pretendemos es que la persona llegue a ser autónoma que no dependa de nada ni de nadie a la hora de tomar una decisión y de posicionarse ante las dificultades de la vida. Gracias a que ya me he conocido y he crecido como persona tengo recursos suficientes para tomar la decisión desde la libertad y responsabilidad más adecuada según mi criterio.  El tratamiento en algunos casos puede durar dos años pero en otros con uno o menos, es suficiente.

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