«De las drogas se sale, de las dependencias se sale. Hay que creer»
Fue un 11 de febrero de hace 30 años cuando Rafael Mota, un joven veinteañero jerezano, acudió «de mala gana» al centro que acaba de abrir Proyecto Hombre en la calle Lealas de su ciudad. Lo que no sabía ese día Rafael era que se convertiría en la primera persona en obtener el alta terapéutica y empezar a construir con su esfuerzo una vida sin sustancias.
«Estaba en una situación totalmente extrema desde los 14-15 años con mucha historia de consumo, sin sentido en la vida y no saber qué hacer. Entonces, conocí a una chica, que hoy en día es mi mujer, y poco a poco fue viendo mi problema. Me intentó ayudar pero de estos temas no se sale sin una ayuda terapéutica», relata Rafael. Era el año 1991 y en su casa se habían enterado de que Proyecto Hombre iba a abrir un centro en Jerez. «No fui de buena gana, iba sin querer y por la presión de mi familia y la que ahora es mi mujer. Era: o tomas esto o te dejamos de lado. Un ultimátum: ‘así no puedes seguir porque te haces daño a ti y nos haces daño a nosotros’» recuerda Rafael.
Pese a ser consciente de sus problemas con la droga, Rafael por sí solo no veía la forma de escapar de esta situación. «A mi alrededor había muerto gente, con problemas de prisión, yo también había tenido problemas de prisión. Sabía que tenía un problema pero sinceramente, no sabía cómo salir. Ni me planteaba salir porque era la manera de vivir que había en aquellos tiempos, en los 90».
Pero fue en esos años 90, en concreto en 1991 cuando un ‘presionado y dubitativo’ joven Rafael cruzó la puerta de Proyecto Hombre en Jerez por primera vez. «Ese 11 de febrero, yo desganado y sin creerme nada de que fuese a cambiar llegue a la casa de la calle Léalas. Recuerdo un patio muy bonito, muy grande, y allí me recibió Luis Bononato -actual presidente Proyecto Hombre-. Yo llevaba mis cuellecitos de la chaqueta levantados y sin más me dijo: vamos a empezar por el principio. Me bajó el cuello ‘del tirón’ y me plantó dos besos». Fue ese momento el que marcó el antes y el después de Rafael. «Me impactó y me llamó la atención. Yo no pensaba en los afectos ni daba cariño, rechazaba dar cariño y que me lo dieran». «En el fondo ahora sí admito que me gustó porque yo veía ya a mi familia cansada de mi, que te miraba de reojillo, yo me sentía un problema y sentía que era un problema para los demás», se sincera Rafael.
A partir de ahí comenzó su proceso de conocimiento y crecimiento personal, de vivir sin droga. «Tuve la primera entrevista, se me invitó a hacer una serie de cosas como salir menos, y tener ciertas normas. Costó trabajo pero fue poco a poco. Fui conociendo a otros chavales que tenían el mismo problema que yo, se hacían los grupos terapéuticos, y actividades y poco a poco el programa me enganchó de una forma positiva para seguir existiendo».
De su paso por Proyecto Hombre Rafael recalca que «ahora soy una persona totalmente distinta. Me he conocido a mi y soy un hombre feliz. Antes no era feliz porque no sabía cómo ser feliz y Proyecto Hombre me ha enseñado a reconocer quién soy, a valorarme, a ver mis fortalezas y mis debilidades y a caminar por la vida tal como soy sin necesitar ninguna sustancia para vivir».
Por su experiencia, anima a todas las personas que estén inmersas en la dependencia en cualquiera de sus formas ya sea de drogas, alcohol o nuevas tecnologías a acudir a esta entidad. «De las drogas se sale, de las dependencias se sale y hay que creer. Lo que no se puede hacer es estar estancado porque la dependencia a drogas, alcohol o Nuevas Tecnologías no nos llevan a nada bueno ni a crecer. Nos hacen morirnos a nivel de valores y no llegar a ningún sitio». Por ello, Rafael considera que «hay que dar un primer paso y Proyecto Hombre es un recurso que tiene una eficacia bastante alta. Yo siempre le digo a todo el mundo: si yo he salido cualquier persona puede salir pero tiene que dar un paso».
Haciendo un recorrido a los 30 años que cumple este 2021 Proyecto Hombre en la provincia de Cádiz, Rafael valora de forma positiva el camino de esta entidad porque «da una respuesta a todo lo que surge nuevo en cuanto a las tipologías de consumo y de dependencias con las nuevas tecnologías. Veo que evoluciona según los tiempos dando una respuesta positiva positiva y eficaz».
Rafael se convirtió en la primera persona en recibir el alta terapéutica en Proyecto Hombre en Jerez. Tras su salida, estudió en la escuela de educadores que ofrece la entidad y estuvo ligado como educador alrededor de 15 años. En la actualidad, es voluntario y como él mismo explica está «para echar un cable en lo que sea».