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Jóvenes solidarios

“Nuestros alumnos nos demuestran que no hay barreras para ellos”

Lucía Jiménez y Nerea Ruiz son voluntarias de la asociación Equa en Cádiz

Lucía Jiménez y Nerea Ruiz, con 20 y 25 años, son jóvenes voluntarias en la asociación Equa de Cádiz capital. Esta organización sin ánimo de lucro trabaja en la intervención de personas con diversidad funcional con el firme objetivo de su incorporación e inclusión completa en la sociedad. Naturales de Vejer y Barbate, Lucía y Nerea estudian en el IES Columela de la capital y hacen las prácticas en esta entidad.

Llegaban a Equa casi por casualidad, como muchos chicos y chicas de su edad, y nada más entrar en este mundo han percibido hasta donde alcance el poder solidario de estps colectivos. Su primer paso ha sido colaborar impartiendo unos talleres, que forma parte de su aprendizaje dentro del grado superior de Integración social.

"En inserción sociolaboral hicimos talleres de autoconocimiento, autestima, cómo preparar un curriculum...", apunta Lucía. "También la comunicación, todo lo que tiene que ver con la integración social", reafirma Nerea, ofreciendo posibilidades a los usuarios, personas de diversidad funcional de cualquier tipo pero con las mismas ganas de aprender.

Nerea Ruiz asegura que "las veces que hemos venido nos han demostrado mucho agradecimiento, han participado y nos han preguntado, interesándose por el tema. Algunos conocimientos se les ha quedado", están seguras. "Veníamos con la incertidumbre de cómo iban a reaccionar, y siempre ha sido de forma muy positiva. Ha sido una experiencia gratificante. Terminas y te dan las gracias, y piden que vuelvas", confirma agradecida Lucía. "Totalmente, ellos nos demuestran que no hay barreras para ellos, que tienen  mucha curiosidad, nos piden que volvamos y nos entran más ganas de volver".

Por su parte, de esta vivencia se llevarán un gran recuerdo y, "sobre todo me ha enriquecido la experiencia, porque al estudiar, aprendes, pero otra cosa es hacerlo en la práctica, de primera mano. Coges experiencia, agarras seguridad y formas vínculos con los usuarios de aquí"

"Lo mejor es que ellos sean tan agradecidos. Con echar un rato y aprender estan muy contentos, y a nosotros nos sirve mucho tanto personal como profesionalmente, para intervenir con este o con otros colectivos", destaca Lucía. Y Nerea ilustra como "cienen con una sonrisa y se van con otra. Tienen curiosidad por esas preguntas que nos hacen, que intentamos resolverlas. Lo más complejo fue que, ante nuestra falta de experiencia, esa primera toma de contacto. Pero una vez que avanzas en el taller, ellos te dan confianza".

"El primer día fue de nervios, de incertidumbre ante lo desconocido", recuerda Lucía. "No lo habíamos hecho nunca. Te ronda pregunta de cómo vas a encajar con los alumnos". La benjamina del par sueña con "encontrar trabajo de integración social, pero me gustaría seguir formándome, estudiando y preparándome. Me gusta todo y no descarto nada".

Para culminar, Nerea hace hincapié en el trabajo de estos colectivos. "Antes de entrar en el grado superior de Integración no conocía ni Equa ni otras asociaciones, pero cuando te metes en el mundo de lo social, empiezas a darte cuenta de la importancia que tienen en la sociedad. Es una labor invisible y detrás de ello, si observas y prestas atención, las asociaciones son totalmente necesarias y es de agradecer su labor. Además de la sensibilización y concienciación de toda la sociedad".

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