María Martín-Arroyo: «En AGEBH me han marcado momentos de realidad dura y momentos de diversión»
Como parte de su formación universitaria, María Martín-Arroyo eligió hace ahora seis años realizar un voluntariado en la Asociación Gaditana de Espina Bífida e Hidrocefalia (AGEBH). «La primera vez vinimos a una comida de navidad. Éramos cuatro voluntarias en ese programa. Fue en la sala grande, me acuerdo perfectamente, y estuvo 'guay' porque desde el primer día fue una sensación muy de amistad», recuerda María sus primeros instantes en la entidad.
La joven gaditana realiza su voluntariado sobre todo con el grupo joven tanto en planes de ocio como en los campamentos que AGEBH organiza durante el verano. María explica que «en la salida de ocio buscamos momentos que sean para divertirse, olvidarse de los problemas, reunirnos y compartir un rato en común en el que olvidar todos los problemas o todo lo que te hace sentir mal. No quedarte en casa con la rutina de siempre, cambio de chip. Y en los campamentos es más asistencial».
Martín-Arroyo comenta que «estuve de voluntaria en un campamento que fuimos cinco o seis días a Torremolinos y Benalmádena. Vuelves, aparte de satisfecha, has aprendido un montón y al final estás con tus amigos. No es un trabajo como tal, tampoco es tu grupo de amigos normal, es algo entre medias que te está formando en una serie de cosas como profesional, como persona y estás con gente con la que compartes amistad», añade.
Pero, pese a todo lo positivo, también hay momentos difíciles. «Me han marcado momentos de realidad dura y momentos de diversión. Cuando fuimos al campamento hicimos varias actividades, montarnos en un tren, en barco o simplemente ir por la calle con la silla hubo varios momentos que una chica se cayó para delante y el momento de levantarla y ver esa cara de frustración, es duro. Me pongo hasta nerviosa, es duro», explica María. «Sientes la empatía de decir, ¿cómo se siente esa persona?», añade. Pero, «luego hay momentos divertidos como esa cena de navidad, las salidas o con Luis, otro chico de la Asociación, que he cuadrado muchas veces. En la feria del libro del año pasado estuve luna tarde entera con él, estuvimos vendiendo libros, ordenando, se nos caían las cosas...fue divertida», recuerda.
María, que ya terminó sus estudios universitarios y está trabajando a la vez que prepara oposiciones no duda en acudir a los eventos más importante que realiza la entidad y seguir de voluntaria. «Esa sensación de estar a gusto es lo que me ha hecho continuar y que te sientes muy satisfecha», sentencia María.