“Es bonito ayudar y poner un granito de arena, y más los jóvenes”
Entre Perú, España y Mozambique. La Asociación Madre Coraje suma más de 30 años ayudando a las personas más desfavorecidas, desarrollando líneas de actuación en aras de la cooperación y el desarrollo de las diferentes comunidades. Con sede central en Jerez de la Frontera, punto de partida, recoge cada día kilos y kilos de ropa que recupera para aquellas personas que la demandan o la necesitan, fomentando esa economía circular que se antoja clave para nuestra sociedad y medio ambiente.
Aquí se encuentra la joven Claudia Garrido, de 18 años, que forma parte de su extensa red de voluntarios. Chicos y chicas, adolescentes y adultos, que colaboran de manera altruista, poniendo pequeños ladrillos para construir un mundo mejor. Claudia actúa sobre todo "en la tienda de Madre coraje del centro de Jerez". Se encarga de discriminar, de separar, de dividir y clasificar, mirar la ropa que está en buen estado y es aprovechable y la que se encuentra en peor estado (la mayoría), que es reciclada.
Se acercó a la asociación a través de sus amigas Mirian y Julia, integrantes del grupo 'green team'. "Un día nos propusieron acudir a una charla de Madre Coraje para ver como era esto, y me gustó un montón". Se quedó con la idea de ir a tienda, pero a vez descubrió la cantidad de actividades que realiza Madre Coraje y que muchos desconocen. "Yo venía un poco inculta. No sabía bien qué se hacía. Como la mayoría de las personas, pensaba que era un lugar donde la gente dejaba la ropa que ya no se ponía o se le había quedado antigua o pequeña, pero hacen muchas más cosas. Madre Coraje ayuda a la gente, hacemos viajes, charlas.... y también nos ayudan a nosotros", reflexiona.
Ejerce el papel de comodín, de "salvavidas. No voy un día concreto, pero cuando falta alguien, o se van de vacaciones, pues acudo a colaborar". Además de clasificación y venta, participa en la página 'on line' de la que dispone la organización.
"Desde hace un año soy voluntaria y quisiera seguir, esto me gusta. Además, si en una temporada no puedo venir, por los estudios u otra cosa, lo hablo con la coordinadora y no hay problema", afirma. "Lo veo muy satisfactorio. Es un granito de arena, que casi nadie pone ahora. Y menos los jóvenes. Sólo pensamos en una cosa, estamos en una edad un tanto egoísta".
A ellos les anima a participar. "Les diría que se vengan un día, que les enseñen lo que es Madre Coraje, pues la mayoría no saben lo que se hace aquí. Una jornada de prueba y sin problemas, y seguro que querrán quedarse".