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JÓVENES SOLIDARIOS

Alberto José Lucena: «Nos gustaría que se valorara la danza independientemente de si los intérpretes tienen diversidad o no»

Alberto José Lucena e Iván Pedrote son pareja de danza contemporánea

La historia entre Alberto José Lucena e Iván Pedrote como pareja de danza contemporánea nació en Petipá, una escuela de Bormujos. Allí Alberto era profesor e Iván alumno. Desde el primer momento, «teníamos mucha afinidad los dos trabajando, yo lo integré en el grupo como otro alumno más. No me plantee si tenía diversidad o no», afirma Lucena.

Más tarde, la familia de Iván se trasladó a Jerez y al tiempo «salió la propuesta de danza móvil para el festival y seleccionaron la propuesta que les enviamos», comenta Alberto. «Es una propuesta de una pieza entre 10-15 minutos y es una pieza de danza contemporánea para sala». Para llevar a cabo esta muestra, Lucena explica que «nos hemos sumergido en los imaginarios de ambos y han salido cosas muy peculiares y un aprendizaje bastante grande». «La pieza se titula 'El Loco' y habla de practicar el idioma que hablan sus ojos. Esa frase me la dijo mi amiga Dulce y la he tenido como mantra con él en todo el trabajo». «Es desplegar ese imaginario, practicar la manera que tiene él de comunicarse, que es el juego, pura intuición y sobre todo la diversión», añade.

Con el proyecto ya encaminado «ahora vamos a bailar en jerez el día 23 de junio en un evento». Lucena hace hincapié en que «la idea es poder mandarlo a otros festivales de danza que no sean de diversidad porque una de las cosas que nos gustaría es que se valorara la danza independientemente de si los interpretes tienen diversidad o no. Y un poco lo que queríamos hacer con esta apuesta era eso, que se viera una pieza de danza».

Alberto comenta que «Iván es muy curioso y en todo este proceso te alejas mucho de las creencias que tienes sobre cómo hacer el trabajo, cómo las haces normalmente y con él me he alejado muchísimo de todas estas maneras que tengo de hacerlas». «Él en algunos momentos sin decirme nada me lo ha dicho todo, entonces hubo un momento que estaba yo super atascado y me miró y puso música y nos pusimos a bailar. Aquel día, que estaba súper atascado, puso una canción que se llama Aclárate y estuvimos improvisando y yo me emocioné muchísimo. Y empecé a llorar. Él me miró y me dijo Alberto, tranquilo que va a salir todo bien, no te preocupes, respira. Era como el momento de presencia pura. Creo que para mi el trabajo con él lo que nos lleva es a eso, que a veces leemos en los libros el estar presente, el día a día y nos olvidamos de la herramienta tan fuerte que tenemos que es la sensibilidad y que él la tiene en potencia y está muy anclado a eso. Lo importante es ese ancla que él tiene a estar presente, vivir el momento y a tener esa escucha de esa vocecita interna que a veces la tenemos muy apagada». «Yo le quiero dar las gracias a Iván porque en este proyecto él me ha cogido esa vocecita y me la ha estirado muchísimo», concluye Alberto.

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