El arte mestizo de Carmen Calvo
Su «incesante búsqueda» otorga a la creadora el Premio Nacional de Artes Plásticas
MADRID. Actualizado: Guardar«El IVA del 21% para el arte es sencillamente salvaje. Un cáncer que está hundiendo el mercado, la creación y la cultura. O cambia o acaba con todo». Lo dice Carmen Calvo, poética y crítica creadora de larga y trayectoria, indesmayable buscadora de nuevas fórmulas expresivas, transgresora de géneros y convenciones que recibió ayer «con mucha alegría» el premio Nacional de Artes Plásticas.
Dotado con 30.000 euros, se lo concede a través del mismo Ministerio de Cultura al que recrimina «colocar sobre el mercado del arte y la creación a espada de Damocles del IVA al 21%». Se distingue a Carmen Calvo «por el carácter híbrido de su creación, su búsqueda constante de diversos medios de expresión, y el variado uso de materiales y técnicas». También «por su investigación sobre el papel de la imagen en la construcción de la identidad subjetiva e histórica», y «por su reflexión sobre la memoria que impregna los objetos que conforman su obra».
Ella se sabe «una privilegiada» y comparte el premio con «los coleccionistas y los galeristas que lo tienen muy difícil». Con una trayectoria sólida y más que reconocida, presente en las mejores colecciones, expone habitualmente fuera y dentro de casa. Ahora tiene dos muestras vivas en Madrid y Barcelona y pronto abrirá otra en Sevilla. Pero le duele que «el mercado esté maniatado». «O se cambian las reglas de juego, se renuncia a esa barbaridad del IVA, o todos estamos muertos», insiste la creadora valenciana, que toma el relevo de Jaume Plensa, premiado en 2012. «Es un día alegre, pero pesa mucho la amargura ante un mercado paralizado que obliga a los coleccionistas a comprar fuera», lamenta. «Nos sobra talento, pero lo están enterrando. Un país sin cultura es un país muerto y están hundiendo la cultura y el arte», insiste esta incesante buscadora que cada día trata «de emocionarme para poder emocionar hallando nuevas formulaciones». «Si buscas caminas. Haces que la nave siga navegando, con premio o sin premio», resume.
Nacida en 1950 en la capital del Turia, Carmen Calvo estudió publicidad antes de pasar por las escuelas de Artes y Oficios y Superior de Bellas Artes de San Carlos de su ciudad. Impulsó su carrera en Madrid y París, pero regresó a Valencia, donde mantiene su estudio y desarrolla el grueso de su actividad creativa desde 1992. Es una de las creadoras españolas más respetadas de las últimas tres décadas, dueña de un lenguaje muy personal a través del cual denuncia la violencia de la sociedad, fijando su crítica mirada en iconos de la cultura popular y en sus raíces ancestrales como respuesta a los desafíos de la globalización.
Buñuel y Rimbaud
A caballo entre la abstracción informalista, el 'arte povera' y ciertas influencias del pop, mezcla géneros y transgrede convenciones técnicas y conceptuales, alternando pintura, fotografía, collage y montajes. Tiene la rara capacidad de traslucir su formación clásica incluso en las obras y composiciones más vanguardistas que están en los más prestigiosos museos y colecciones. Influenciada por pensadores y poetas como Brines, Pessoa, Eluard, Rimbaud, Lorca o Buñuel, nutrida tanto por las imágenes de la memoria visual como por los arquetipos de la Historia del Arte, el trabajo de Calvo «analiza, cuestiona e interroga las distintas formas de comportamiento y de relación del ser humano» según sus galeristas.
Su afán de sorprender se sustancia en «una obra visualmente impactante -exuberante y barroca unas veces, pulcra y minimalista otras, poética e incisiva siempre-, capaz de transmitir una calculada indefinición en el espectador».
Artista difícil de etiquetar, al carácter experimental de su trabajo suma la tendencia a fusionar técnicas, medios y soportes que le vinculan con el ideario surrealista. La calidad y originalidad de su trabajo fueron pronto reconocidas. En 1980 formó parte de la exposición 'New Images from Spain' en el neoyorquino Guggenheim. En 1997 representó a España en la Bienal de Venecia junto con Joan Brossa, una vigorosa alianza poética y todo un trampolín internacional. En el 2002 el Reina Sofía le dedicó una gran retrospectiva y el IVAM de Valencia hizo lo propio en 2007.