CARTAS DE LOS LECTORES

Congruencia

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La congruencia es por su naturaleza un acto privado. Somos individuos con perspectivas únicas; nadie puede pensar y sentir por nosotros; nadie puede darle significado a nuestra vida, sino nosotros mismos. Soy responsable de mis acciones, emociones y pensamientos y, por lo tanto, me responsabilizo de las consecuencias de estos tres elementos. Soy responsable de cómo manejo a otros individuos y no puedo alegar que alguien me hizo comportarme así. La práctica de la congruencia implica la disposición de hacerme responsable de los valores por medio de los cuales conduzco mi vida. Por tanto, pienso en mí mismo y actúo basado en el juicio propio. Aprendo de otros, pero no atribuyo a otros la autoridad de mi propia conciencia, por lo cual no sigo a otros ciegamente cuando no entiendo o estoy en desacuerdo y si lo hago, a mí sólo puedo atribuir esa decisión. Con esta reflexión, intento, desde mi modesta interpretación que, así como aprendemos que no tenemos control sobre otros y sus vidas, tenemos que entender que el control sobre nuestros pensamientos, acciones y sentimientos no es ilimitado. Congruencia y libertad de elección no significan omnipotencia. A veces nos vemos afectados por fuerzas políticas, sociales o del medio ambiente que no escogemos, sólo podemos escoger el modo en que respondemos frente a ellas. Así como la congruencia es una manera de conducirse que eventualmente se convierte en un estilo de vida en donde la conciencia es un factor esencial, es también una metodología que nos permite, al escuchar comentarios de otros, mantener una posición armónica con la definición que tenemos de nosotros mismos, es decir, como digo al principio, nadie puede darle significado a nuestra vida, sino nosotros mismos.